Alguna vez tuvimos que rebobinar casetes con un esfero. Luego llegaron los CDs, los MP3 pirateados y, con ellos, el sueño de tener toda la música del mundo en un solo dispositivo, aunque ese dispositivo fuera un computador de torre, o lo que algunos llaman un Desktop. Hoy, ese sueño se volvió realidad con los servicios de música en streaming. Sin embargo, lo más interesante de esta realidad se encuentra en los pequeños detalles.
Las plataformas más conocidas como Spotify, Apple Music, Deezer, o Amazon Music, tienen grandes catálogos, pero no idénticos, precios similares, pero no iguales. La calidad de sonido es supuestamente sublime, aunque la mayoría de personas no lo notan debido a que escuchan música con audífonos que vienen en la caja de algún cereal. Todos los servicios prometen el paraíso sonoro, pero cada quien lo entrega con condiciones, publicidad disfrazada, algoritmos entrometidos y una sorprendente capacidad para saber que estamos tristes antes de que nosotros lo sepamos. Se trata entonces de una guerra fría por nuestros oídos, donde cada plataforma quiere convertirse en nuestro DJ personal, terapeuta emocional y ambientador de fondo para lavar los platos.
Tecnologías de audio como Lossless, Hi-Res o Dolby Atmos, hacen su aparición en diversas plataformas, pero al ser especificaciones técnicas que directamente influyen en la experiencia del servicio, deberíamos ponerles especial atención pues nos ayudará a decidirnos entre una plataforma u otra. Hay formatos para que los audiófilos se derritan pero la verdad es que la mayoría no notaría la diferencia entre un archivo FLAC y un buen MP3 si lo escuchan en el altavoz del baño. Y aun así, pagamos por una mejor experiencia sonora como si fuéramos productores de Abbey Road.
En teoría, todas estas plataformas son muy parecidas pero existen grandes diferencias que las caracterizan. Tal vez la más preponderante sea la calidad del audio. Apple Music, Amazon Music y Deezer, se centran en el audio de alta fidelidad sin costo adicional en todos sus planes de pago. Aquí es importante tener en cuenta que no es posible escuchar música en Apple Music sin tener algún plan. Es decir que está instalada en todos los dispositivos de la manzana, pero no se puede reproducir su contenido sin antes pagar. Por su parte, Spotify se ubica un paso detrás de estas tres plataformas pues aún no cuenta con audio de alta calidad y se queda en los 320 kbps. Para tener una referencia de este último dato, las otras tres plataformas entregan entre 1411 kbps y 6444 Kpbs en cada archivo de audio. Con lo anterior se hace indispensable escuchar música en estas plataformas con audífonos que reproduzcan audio de alta calidad, de lo contrario, tanta calidad no será percibida y no tendrá sentido pagar una suscripción. En este apartado, Spotify tiene una tarea pendiente con sus suscriptores pues es la que ofrece menor calidad de audio.