Un viaje a China suena de otro mundo, de hecho, claro que lo es. Visitar el país más extenso del planeta, hace que cualquier estancia sea insuficiente. De no ser por las buenas convocatorias que adelanta la Embajada de China, la oportunidad realizada en mayo de 2023, para 20 colombianos con liderazgo en asuntos rurales o ambientales, habría sido remota.
La República Popular de China, lleva años en serio acercamiento con Hispanoamérica. Han visualizado su estrategia de expansión con intercambios culturales, tecnológicos, que deja perplejo a sus visitantes. En una manera audaz, de ampliar con ciudadanos comunes una táctica de embajadores, el mundo asiático se hace cercano, accesible a los mortales.
No muchos conocen los pormenores políticos e históricos que han hecho de China, la vasta nación del planeta. Pasa por desconsiderado los catastróficos acontecimientos con el Tibet, el holocausto de los gorriones, las hambrunas de su pueblo, la masacre de la plaza Tiananmen, algunas represiones y varias situaciones tan complejas, que ni su mismo pueblo comenta de ello. Tanto es así, que, a la pregunta ¿qué pasa con Taiwan?, simplemente responden: “cuando nos separamos por mucho tiempo nos unificamos, cuando nos unificamos por mucho tiempo nos separamos”. Así de sencillo.
Sin embargo, nuestra concisa visita poseía un tema de estudio: el Hongo. Nos invitaron con todo incluido, con las mejores comidas, los mejores hoteles, una atención como miembros de honor. Unos anfitriones excepcionales. Estuvimos conociendo a detalle en el Centro Nacional de Investigación en Ingeniería, la Tecnología JUNCAO (Jun: setas. Cao: hierbas). Recibidos por el profesor Lin Zhanxi, una eminencia viva con más de tres décadas dedicadas a la investigación del hongo. Básicamente, lo que han desarrollado es un conjunto de técnicas asociadas a las setas, para seguir produciendo a gran escala, como muy bien lo saben hacer.
Su producto estrella es una hierba verde, que puede producir en una hectárea cerca de 300 toneladas de pasto modificado, con el cual han reemplazado la alta demanda de madera, que amenazaba la sostenibilidad de los bosques. Los Chinos tienen todo calculado y medido. Saben muy bien que 300 toneladas de este forraje tienen un valor en el mercado de 20.000 dólares año/2024, que pueden producir 100 toneladas de champiñón fresco, generando 300.000 dólares; o que podrían producir 85 metros cúbicos de tableros fibras para obtener ganancias por 83.000 dólares. Ahí empezamos a chocar y notar nuestras profundas diferencias. El agro colombiano es más de tipo experimental y de supervivencia.
Aunque eso no lo es todo. Saben muy bien los chinos cómo a partir de los hongos se extraen cosméticos, comida preparada, medicina, salud, bebida, condimentos, productos de arroz, fideos, en fin, por ello le llaman a Juncao la hierba de la felicidad, al igual que el fondo rojo de su bandera.
Si bien para algunos científicos colombianos de la misión, no es más que un Pennisetum giganteum o pasto elefante, lo cierto es que también quedaron asombrados por la alta eficiencia energética, fuerte resistencia, inmejorable adaptabilidad, aporte de biomasa y otras características excepcionales.
El Juncao marcó un hito científico y social muy significativo para China, ya que lograron sacar de la pobreza y la hambruna a un pueblo con cerca de 1 millón de habitantes, la ciudad de Schunchang de la provincia de Fujian. La visita ya no se trataba de un mero invento a una excelente modificación genética, era la prueba fehaciente que su aplicación con la innovación local y un par de acciones más, sobrepasaron la trampa de pobreza a un pueblo entero. Las estrategias adicionales son destacables, y vale la pena mencionarlas: una política de estado proyectada a más de 20 años y la hermanación con otra provincia próspera para transferirle ingresos fiscales, inversiones de infraestructura, políticas de desarrollo regional y tecnología. Un ejemplo a seguir.
Además del emocionante reino Fungi, en China, todo parece tener significado. Un elemento trascendental y destacado para el mundo, lo configura el Dragón. Su historia es del tuétano de la misma creación de China, ya que sus dos principales ríos Yangtsé y Amarillo, son la representación de dos dragones que terminan sus anchos deltas y desembocaduras, en cabezas de su criatura espiritual. Es impactante ver en el mapa, las formas que toman los ríos desde las montañas tibetanas, recreando sus largas colas y dando forma a su figura mítica. Los ríos para ellos generan sentimientos encontrados. De una parte, su civilización se debe a su influyente presencia, y de otra, grandes sucesos de tragedias militares y de fenómenos naturales, conlleva remembranzas de tristeza nacional.