El pasado jueves terminábamos la entrega recordando aquel bloqueo naval que tuvo lugar entre 1902 y 1903 cuando Alemania, Reino Unido e Italia bloquearon al gobierno venezolano de El Cabito (Cipriano Castro); originando de tal suerte, en el derecho internacional americano, la Doctrina Drago. Igualmente, decía que así como en su momento fue el derecho internacional americano el que resultó fortalecido creando la reconocida Doctrina Drago, hoy no puede ser un cartel regional el que salga reforzado y consolidado si don Bárbaro, y sus matones, no caen como deben caer.
48 horas después, el mismo Bárbaro, evocando ese hito histórico, leyó un discurso que alguien le escribió gracias al cual se pudo escuchar, citando a El Cabito, la siguientes palabras: “Abro las puertas de todas las cárceles de la República para los detenidos políticos que aún permanecen en ellas (…) Más todavía, si sobreviviere a los acontecimientos y fuera preciso para la salud de la patria despojarme del elevado carácter con que me han honrado los pueblos (…) estoy listo para la separación a mi vida privada, quedando siempre mi espada, por supuesto, al servicio de la República y poder estar seguro de que me retiraré satisfecho sin las nostalgias del poder, porque mi aspiración mayor es ver a mi patria grande, próspera y feliz.”
Simultáneamente, la tropa anfibia enviada por Trump seguía ejecutando maniobras disuasivas para presionar o negociar con Maduro su salida de Miraflores. De tal suerte, a 200 millas náuticas de Venezuela, en Curazao, iba atracando una flotilla naval compuesta por los buques anfibios USS San Antonio, USS Iwo Jima y USS Fort Lauderdale (despliegue de tropas y apoyo logístico); el submarino nuclear USS Lake Erie y el crucero lanzamisiles USS Newport News (presencia estratégica y operaciones de patrullaje naval); igualmente, los destructores USS Jason Dunham, USS Sampson, USS Gravel (interdicción de drogas e inteligencia naval).
Entre tanto, el chavismo respondía con una masiva movilización de milicianos que ha incluido venezolanos de todas las edades como se pudo apreciar por varias cadenas internacionales de información. El chavismo, diestro en propaganda, ha usado a mujeres, con más de 70 años, para que hagan gala de la famosa doctrina totalitaria de un pueblo en armas. Así, un pueblo embrutecido siempre será el escudo humano de los tiranos.