Fachada Amén Ramen a finales del año 2020 en la paulatina reapertura al público de los restaurantes y bares en Bogotá. Cortesía Instagram Amén Ramen.
“En un siglo donde los medios de publicidad divulgan infinitas tonterías, el hombre culto no se define por lo que sabe sino por lo que ignora”
“Hombre culto es aquel para quien nada carece de interés y casi todo de importancia”
“La vida es taller de jerarquías. Sólo la muerte es demócrata”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994).
FILOSOFÍA Y RAMEN
Cuando cito al maestro Gómez Dávila en un escrito, es casi siempre que se trate de política -no caeré en la ridiculez, igualadez (un venezolanismo de inventar adverbios) y atrevimiento de llamar por el nombre a una figura de autoridad y además mayor, eso es para gente que no parece bien nacida ni bien educada, es decir a mis colegas promedio que hacen o fingen hacer periodismo político. Y es porque quiero darle fuerza a mis posturas con la sabiduría actual y vigente del mayor pensador colombiano del siglo XX y de la vida independiente de este pedazo de suelo que nos adoptó a los Armesto como Patria cuando algún loco que se quiso ir de Europa hace unos cuantos siglos.
Conversar con Isaac Monroy, bebiendo entre los dos dos litros de agua con gas -la mejor que he probado, debido a que en ese momento estaba afectado de mi estómago, además que se extendió la charla por hora y media-, me di cuenta que su objetivo de crear Amén Ramen junto a su socia Mar Díaz y su equipo de trabajo simplemente es tan entregado, casi como un apostolado, una convicción, una tarea de orfebre, que realidades y mundos como la cultura geek del cómic y las modas orientalistas de los últimos años en nuestro país -prueba de ellos es la convocatoria de eventos como el SOFA y la Comicon en Corferias y Plaza Mayor de Medellín, además de que el género K Pop, cuyos grandes clubes de fans fueron activos en redes durante el Paro Nacional de 2021 ya fue reconocido por la Alcaldía Mayor de Bogotá como expresión cultural capitalina y entrará en las estrategias y estímulos culturales durante la actual Administración-, que han llegado a este lugar que posicionó el ramen como alimento en nuestro país, enriqueciendo nuestra oferta gastronómica, sin tener contacto ni conocimiento de estas movidas orientalistas en nuestra cultura cotidiana tan abierta a lo foraneo.
Las palabras y el resultado de estar en ese restaurante con esa puerta de madera cerrada de esa casa británica con un aspecto de día y otro de noche (lamentablemente la puerta por motivos de seguridad deciden los propietarios mantenerla cerrada), son como ver la filosofía espiritual de esa luz que los colombianos tenemos dentro, pero que a pocos, muy pocos les florece aportando al Universo su creatividad, muchas veces trabajando discretamente, pero inevitablemente surgiendo entre la oscuridad. He sentido la esencia del maestro Gómez Dávila en el Derecho, la academia, la gramática, pero en Amén Ramen, la sentí cobrando vida en el trabajo de su equipo y las palabras de Isaac Monroy.
EL ORIGEN: DE NUEVA YORK A LA CONQUISTA DE CHAPINERO
Ver la grandeza de un sitio que desde 2016 se convirtió desde el inicio en un sitio que marcaría la diferencia, pero cooptado de la esencia única de Chapinero Alto y Chapinero Central: el sentido de comunidad y familia que desde su esencia eminentemente residencial en los edificios de fachada modestas o las casas de diferentes estilos británicos (Tudor, Victoriano, Isabelino, cottage, Estuardo, Windsor...como una mini Nueva Inglaterra) y las rarezas como La Maison francesa del parque de Portugal. Don Isaac naraba como cuando llegaron no existía la cantidad de restaurantes ni los nichos actuales de influenciadores o grandes grupos del negocio gastronómico que han crecido en los últimos años, sino por jóvenes chefs emprendedores con o sin estudios de gastronomía, pero si con sueños, ideas e influencia de sus viajes tanto al exterior como a la Colombia Profunda -término tan trillado y manoseado por ciertas corrientes populistas de unos años para acá-. Allí, entre otros procesos honorables se encuentran restaurantes de primer nivel como Salvo Patria (escogido entre los 100 mejores restaurantes de América Latina por The World's 50 Best) o Minimal -famoso por el rescate de frutas exóticas y la cocina de pesca y sabores del Amazonas-, reconocidos ambos por ser únicos, originales y de primer nivel, artífices del milagro gastronómico de Chapinero para toda la economía de Colombia.
Trabajos de remodelación de la casa donde se encuentra Amén Ramen en el primer semestre de 2016. Cortesía Instagram Amén Ramen.
Isaac estudia gastronomía y vive en Nueva York en casi todos los distritos de la ciudad nutriéndose de la riqueza cultural tanto aportada por las migraciones como por la implícita multiculturalidad de sus orígenes holandeses, británicos e irlandeses a lo largo de los siglos. Al salir de trabajar de diferentes restaurantes a altas horas de la madrugada, existían en los barrios los restaurantes “de la cuadra”, “del edificio”, “del barrio” denominados Delis -este concepto, contrario al restaurante de comida casera, económico que es con lo que se relaciona la comida popular con escasos recursos en nuestro país, pero sin un sentido de pertenencia identitario como si se le da a los bares, cantinas e incluso a las tiendas-. De acuerdo a cada minoría étnica dominante, los Delis tendrían la oferta gastronómica respectiva. En el distrito de Queens, donde vivía y trabajaba Isaac, había una tienda de Ramen, donde podían cenar ya de madrugada antes de ir a descansar a sus casas de las duras jornadas de trabajo, siempre en los sitios más reconocidos de alta cocina neoyorquinos de los más diversos ámbitos.