En la primera entrega de Administración por Sobresaltos: ¡descertificada! terminé diciendo que el ambiguo comportamiento de Petro se debe a que tiene que sortear entre los compromisos del Pacto de la Picota (base estructural de lo que llaman ´paz total´) y los efectos inmediatos de la crisis entre Trump y Maduro. Dije, igualmente, que Petro no entiende que negar la existencia del Cartel de los Soles y decir, a su vez, que fumigará (o cualquiera otra medida de última hora) produce solo desconfianza y que nadie lo tome en serio en el tratamiento de un tema que para Washington es un asunto de seguridad nacional.
Continuemos con la tesis. En esta misma tribuna he sostenido que para la administración Trump el narcotráfico es una amenaza directa a los intereses de los estadounidenses en tanto que es el origen, en gran medida, de la violencia que azota a diferentes ciudades de la federación. Por ello, hemos visto desplegada la Guardia Nacional en ciudades como Los Angeles, Memphis, Washington D.C. y, obviamente, a lo ancho y largo de la frontera con México.
Esta medida se complementa con una política migratoria que no ha sido tan benévola con todos los migrantes aun cuando muchos de ellos han llegado a EE.UU., principalmente, porque no quieren terminar asesinados o en una cárcel, tal como lo vienen sucediendo en algunos países de la región, por el hecho simple de no ser de izquierdas.
De hecho, el mismo Nicolás Maduro (o don Bárbaro) le ha reiterado a su colega socialista, Rafael Correa, en Conversando con Correa de RT, que la oposición que busca un cambio de régimen, después de 26 años de narco-socialismo, son traidores a la patria. A los socialistas se les hace agua a la boca diciendo que son demócratas pero no entregan el poder, una vez lo capturan, y se aferran a este por la vía del terror y la mentira. Cuando se exige un cambio de régimen, los “pobrecistas” de manera muy ´democrática´, responden con cárcel (en el mejor de los casos) para quienes se atrevan a insinuarlo o pedirlo.
Así, y sin quedarse atrás, Petro salió a decir, hace un par de horas, que: “la soberanía de Colombia no se entrega” y añadió: “liberales y conservadores que hoy firman un comunicado lo entregaron antes esa soberanía cuando vendieron a Panamá, cuando entregaron la selva amazónica, cuando entregaron partes del mar Caribe inmensas y nosotros no somos de esa clase.” Los errores e incoherencias son obviamente de Petro, pero el lector entiende el hilo conductor.
Durante esa conversación de Maduro con Correa, don Bárbaro afirmó que Venezuela es un territorio libre de drogas y contundentemente señaló a Colombia como el país de origen de la actividad criminal. “Toda la cocaína sale de Colombia, el 87% sale por el Pacífico, el 8% por la Guajira colombiana y el otro 5% intentan sacarla por Venezuela”. Según este par de socialistas, esto sucede porque desde hace 40 años, en Bogotá, hay una alianza entre clase política y narcotráfico. ¿Se referían a su amigo Ernesto Samper Pizano?