“Esta es de las peores bajezas que ha hecho Petro”, manifestó con convicción Fico Gutiérrez, alcalde de Medellín, considerando como acto de barbarie lo que aconteció en La Alpujarra el sábado pasado cuando se dio una concentración pagada con dineros del Estado a la que llegaron buses y chivas con cientos de ingenuos animados por poder tomarse un refrigerio - así toque mamarse un discurso-, pero también un bus del INPEC con nueve cabecillas de las bandas criminales que fueron sacados de la cárcel por, adivinen quién…
El mequetrefe.
Un acto de barbarie es una acción contraria a las normas de la civilización que implica un desprecio a la dignidad humana al irrespetar los valores éticos y morales. No se equivoca Fico al calificar así lo que, con total desfachatez, se atrevió a cometer un ser tan despreciable como el que de manera tan vulgar e indecente maneja los destinos de un país que no se merece semejante trato.
¡Qué descaro! Definitivamente al tal Petro no le queda ni un rastro de dignidad. Lo acontecido en Medellín es de la mayor gravedad; sacó a los criminales, y no a cualquiera, a los jefes de las más temibles bandas delincuenciales para “ponerlos a su lado y ponerse de su lado” como bien lo expresó Fico quien además denunció que él y su gente han recibido amenazas de esos mismos que estuvieron en tarima en la manifestación de la plaza de la Alpujarra del lado de quien los sacó de la cárcel para posar con ellos.