Tuvieron que pasar 166 años desde las revoluciones del siglo XVIII que dieron lugar a los derechos políticos de los “ciudadanos” para que las mujeres pudieran votar en Colombia. En 1954 gracias al trabajo de un movimiento de mujeres entre las que se destaca Josefina Valencia, Lucila Rubio, Bertha Hernández, Ofelia Uribe, María Arizabaleta, Rosita Turizo,Mercedes Abadía , María Currea , Esmeralda Arboleda y Anita Diaz, las mujeres se les dio la calidad de ciudadanas.
En la década de los 40s y 50s, Josefina Valencia lideró con Bertha Hernández y Esmeralda Arboleda un proceso político impresionante buscando el voto de la mujer que ya se había logrado en más de 14 países de Latinoamérica. Estas mujeres se convirtieron políticas militantes, contrariando las costumbres de la época. A Josefina la trataban de loca e ilusionista, sobre todo por parte de otras mujeres de la élite de la época.
En octubre de 1953, el General Rojas Pinilla visitó Popayán como Presidente para inaugurar una estatua del maestro Valencia. Josefina se le acercó durante la cena y le dijo “¿Por qué las Fuerzas Militares no hacen lo que no han hecho los partidos políticos en 150 años? Reconozcan los derechos de las mujeres”. Hablaron por más de una hora y los argumentos de Josefina debieron impresionar tanto al general que dio la orden a su ministro de gobierno de buscar la manera de que las mujeres pudieran votar.
A partir de esto junto con otras mujeres Josefina fundó la Organización Nacional Femenina, y empezaron a dar charlas por el país. Proponían llevar a cuatro mujeres como constituyentes. Sin embargo, las mujeres no podían ser electas porque no eran ciudadanas. Unos juristas descubrieron que la ley le permitía al presidente de la República nombrar a cuatro “representantes” personales en la Asamblea Nacional. Esa fue la solución. Josefina le propuso al general Pinilla su nombre, y los nombres de Bertha Hernández, del Partido Conservador, Anita Díaz, la poetisa, y Esmeralda Arboleda, del Partido Liberal. El 18 de julio de 1954, el general eligió a dos constituyentes, a Josefina y Esmeralda, pese a los reclamos, solo quedaron ellas dos.