La música suena, la novia camina hacia el altar del brazo de su padre, es una tarde soleada, los colores vibran al son de las notas musicales, el vestido blanco resalta entre el escenario y cada paso que da la acerca más a su futuro esposo.
Él la espera en la mitad de la iglesia, la recibe con una sonrisa y juntos caminan hacía el altar en donde está el cura que consagrará su amor para siempre.
Hasta el momento todo parece una boda normal ¿No? Pero hay un elemento que no cuadra en esa entrada perfecta. ¿Por qué están los asientos de la iglesia solos? ¿No invitaron a nadie? ¿Nadie llegó?
El mundo cambió
“Mónica al comienzo no creía en la situación, no creía que era tan grave, no entendía la dimensión de la problemática y pensó que era algo pasajero”, afirma Erwin Arias, el novio en esta historia y un conocido representante a la Cámara de Colombia.
Los días pasaban y cada vez era más y más las noticias que informaban la grave situación mundial que se estaba presentado a causa de un virus que podía llegar a ser mortal. Empezó en China, luego se extendió a Europa y de pronto llegó a América cobrando la vida de miles de víctimas por el Coronavirus, o Covid-19.
En menos de dos semanas llegó a Colombia, las noticias no eran consoladoras, este virus se convirtió en el mayor problema de salud pública que ha vivido nuestra generación hasta ahora.
Las medidas empezaron a aparecer en el país, prohibieron eventos masivos, las autoridades de salud se estaban alistando para recibir esta crisis, todos los sectores del país se vieron afectados por este virus que fue declarado como pandemia.
“Luego cuando vio que salían las resoluciones, las prohibiciones de grupos de más de 50 personas y demás, nos sentamos a hablar y decidimos que nos casábamos sí o sí, así fuera en privado, pero lo más importante era recibir esta bendición”, afirma Erwin.
Su boda estaba planeada desde el 20 de diciembre, todo estaba listo, prefirieron dejarlo en manos profesionales y contrataron a unos organizadores de bodas y así mismo se fue haciendo la lista de invitados.
“Estábamos muy ilusionados con esta ceremonia”, dice el novio.
Adiós a la fiesta
“Les avisamos a través de WhatsApp, yo creé una lista de difusión en donde estaba cada uno de los invitados, ellos reaccionaron de la mejor manera, todos eran conscientes de que los desplazamientos hacia La Dorada (Caldas) estaban complicados, pero que era la mejor decisión y que estaban con nosotros”