El teatro colombiano está pasando por una de las peores crisis debido a la pandemia mundial del coronavirus. La presidenta de la Corporación Colombiana de Teatro, Patricia Ariza, en un texto publicado en el diario El Espectador, hizo un llamado urgente al Gobierno ante la grave situación que enfrenta el sector, pues al menos 130 salas permanecen cerradas y solo unos pocos artistas han sido priorizados para recibir ayudas económicas.
Para Hernando Parra, presidente de las salas concertadas de Bogotá y fundador del Teatro R-101, "lo que está en peligro es la monetización del quehacer teatral y en consecuencia, todo el modelo de economía cultural”. Según él, la pandemia generó cinco graves problemas: se suspendieron los proceso de creación, se interrumpió la circulación de las obras de teatro, se detuvieron los procesos de formación y fidelización de públicos, se evidenció la fractura de los canales de promoción, y no hay ingresos económicos, pues la gente no está yendo a teatro.
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"La crisis económica que nos afecta es muy grande, tenemos problemas muy graves de sostenibilidad del sector, de las salas teatrales en quiebra. Los actores no tienen ingresos. Toda la cadena de valor, técnicos, iluminadores, escenógrafos, gestores, ha sido afectada", asegura Octavio Arbeláez, director del Festival de Teatro de Manizales.
Teatro digital
Varios teatros han usado las redes sociales para obtener ingresos y mantener la atención de su público con talleres virtuales, presentación de obras, lecturas dramáticas y han creado plataformas donde la gente puede hacer aportes o donaciones. "El teatro tiene muchas vertientes, posibilidades narrativas, sonoras, investigativas y de análisis. Eso estamos haciendo, utilizando esas vertientes que dependen del eje central: la relación directa con el público", asegura Fabio Rubiano, fundador del Teatro Petra y quien acaba de lanzar una novela gráfica de su obra ‘Labio de Liebre’ y un podcast de teatro llamado El Problema Fundamental.
“Tal vez es un momento de experimentación, de pronto encontramos nuevas plataformas, nuevos lenguajes para hacer que el teatro sea válido”, asegura Pedro Salazar, docente de artes escénicas de la Universidad de Los Andes. No obstante, el teatro requiere la presencia física de los actores y de ese momento único e irrepetible del encuentro con el espectador. Ese “encuentro de los cuerpos” es, lastimosamente, lo que la cuarentena prohíbe para evitar la propagación del coronavirus.
Para el actor Hernán Cabiativa, ser un artista de teatro durante esta pandemia “significa un dolor, una impotencia. No quiero ser dramático, pero de verdad, la tristeza fue muy dura. A eso me dedico: a que otros me miren, a reunirme con otros". Hernán hace parte del Teatro del Embuste, quienes estaban a punto de estrenar una nueva obra llamada ‘El sitio de Sarajevo’, de Matías Maldonado, ganadora de un estímulo estatal de dramaturgia. Ahora planean presentarla sin público para grabarla y montar el video en redes sociales.
Respuesta del Gobierno
El Ministerio de Cultura dijo que atenderá la emergencia del sector cultural con COP 120 mil millones. Del total, se girarán COP 80 mil millones a 3.000 artistas y gestores culturales que son adultos mayores, considerados vulnerables en esta pandemia, en 500 municipios del país. Esa ayuda equivaldría a un pago total de COP 160.000 en tres meses, por medio del Programa de Ingreso Solidario.
El dinero "busca ayudar económicamente a quienes se encuentran en la informalidad y no hacen parte de los programas sociales del Gobierno Nacional como Familias en Acción, Jóvenes en Acción o Adulto Mayor". Durante la citación que le hizo la Cámara de Representantes para explicar los alcances de los decretos relacionados con el COVID-19, la ministra Carmen Inés Vásquez aseguró que, junto a los Beneficios Económicos Periódicos, estos artistas podrían llegar a recibir COP 345.000 mensuales.
La entidad también ha flexibilizado la Ley de Espectáculos para que el dinero destinado a infraestructura cultural, 40 mil millones de pesos, se use para procesos de formación virtual. También amplió el plazo de contribución de parafiscales de la Ley de Espectáculos Públicos y abrió líneas de crédito y financiación para el sector cultural. Sin embargo, para los artistas que viven del teatro, estas medidas no son suficientes y no resuelven el problema estructural para apoyar al teatro colombiano.
Además, el registro de grupos teatrales no está actualizado, en parte porque caracterizar este sector por su misma naturaleza es muy complicado. El problema se agrava si tenemos en cuenta que el Estado es el mayor contratante de estas entidades, y para hacerlo, las salas deben estar constituidas oficialmente y pagarle a la Cámara de Comercio cada año. Patricia Ariza, en su texto, asegura que Colombia es el único país del mundo donde los artistas le pagan al comercio.
Por su parte, el Instituyo Distrital de las Artes, Idartes, está llevando a cabo dos estrategias: una de relacionamiento para reconocer los diversos actores de la cadena de valor de las artes escénicas y así repensar los modelos de fomento y uno de visibilización de los artistas. Para Diana Pescador, gerente de arte dramático de Idartes, "los artistas de teatro y circo son indispensables ya que cuentan con amplia experiencia para aportar en los procesos de cultura ciudadana y en la mitigación de problemáticas sociales complejas como la salud mental y la violencia intrafamilar que, como consecuencia del encierro, se han agudizado bajo la contingencia de la cuarentena".