Colombia aún no sale de su asombro ante la historia de Lesly Mukutuy, Soleiny Mukutuy, Tien Noriel Ranoque y Cristin Ranoque, los cuatro niños indígenas que sobrevivieron por cerca de 40 días en la selva del Guaviare, tras salir con vida de un accidente aéreo que le costó la vida a tres adultos: su madre, Magdalena Mukutuy, el líder indígena Herman Mendoza y el piloto de la aeronave Hernando Murcia.
Todo comenzó el 1 de mayo cuando los menores abordaron la avioneta Cessna 206 de matrícula HK 2803, desde el Araracuara, en la frontera entre Guaviare y Caquetá, hacia San José del Guaviare, con la intención de encontrarse con su padre y padrastro, Manuel Ranoque, quien semanas atrás había sido desplazado de la zona por amenazas de grupos armados.
Sin embargo, a escasas hora y media en el aire, a las 7:34 a.m., la avioneta registró problemas mecánicos y se estrelló de frente, de manera vertical, contra el suelo en las orillas del río Apaporis.
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A más de un mes de su desaparición, y de su increíble supervivencia al accidente aéreo, aún quedan en el aire muchas dudas, así como teorías respecto a su misteriosa travesía por la inclemente selva. Misma que por su naturaleza registra condiciones extremadamente difíciles para el ser humano con lluvias que pueden extenderse hasta por 17 horas, así como por los animales venenosos y salvajes que imperan en la zona.
Duendes y espíritus en la selva del Guaviare
Dichas leyendas fueron alimentadas por la cosmogonía indígena y las creencias respecto a los espíritus de la selva que tanto familiares de los niños, como diversas comunidades en la región compartieron con medios de comunicación.
Por ejemplo, para Fidencio Valencia, abuelo de los niños, un duende estuvo detrás de su desaparición. Este ‘ente’ sería el responsable de que los menores avanzaran tan rápido por la selva, que los rescatistas no lograran verlos a pesar de pasar cerca de ellos en algunas oportunidades y que a pesar de los peligros los niños salieran salvos de la mística selva.
Así mismo, en el marco de los operativos de búsqueda y rescate tanto por parte del Ejército Nacional como de las comunidades indígenas, se adelantaron ceremonias y prácticas con el fin de mostrar respeto a la madre selva y solicitar permiso para ingresar a su espacio. De lo contrario, según explicaron, podrían llegar a perderse entre la selva virgen.