El domingo 19 de abril de 1970 hubo unas elecciones presidenciales en Colombia. Los candidatos más opcionados para ganar eran el general Gustavo Rojas Pinilla —quien lideró la dictadura militar, fundó el partido de la Alianza Nacional Popular (Anapo) y se mostraba en obvio desacuerdo con el Frente Nacional— y el entonces embajador de Colombia en Washington Misael Pastrana Borrero —del Partido Conservador, al cual le correspondía su último cuatrienio de mandato acordado en el Frente—.
El conservador Pastrana ganó esas elecciones por menos de un millón de votos de diferencia. Sin embargo, hubo algunos acontecimientos que despertaron la suspicacia de un sector de la población. Por ejemplo, en algunas partes del país se cortó el flujo de electricidad durante el escrutinio. Las rotativas de prensa entregaban resultados que no eran congruentes con la edición del día anterior. Los jurados de votación fueron vistos reunidos con simpatizantes del Frente.
Como si fuera poco, hubo una infracción a las leyes electorales por parte del presidente en ejercicio, Carlos Lleras Restrepo, al afirmar en un discurso que Rojas Pinilla debía ser derrotado en las urnas y, con ello, romper la imparcialidad que estaba obligado a guardar.
Se esperaba que los simpatizantes de la Anapo explotaran ante lo que les parecía un robo descarado, pero Lleras Restrepo contestó con una negativa a las acusaciones y un toque de queda para Bogotá. Quien se quedara en la calle después de las 9 sería objetivo militar. Rojas Pinilla fue detenido.
Movimiento 19 de abril
En 1973 ocurrió la primera convención de la Anapo socialista, que estuvo conformada principalmente por estudiantes y egresados de universidades de élite. Desde entonces adoptó el nombre de Movimiento 19 de Abril. En 1974 comenzó sus actividades como brazo político armado que prometió vengar el fraude electoral de 1970. Sus dos primeras acciones subversivas fueron el robo de la espada de Bolívar y la toma del edificio del Concejo de Bogotá.
María Eugenia Rojas, la hija del general Rojas Pinilla, aseguró en febrero de 1975 que todos los anapistas involucrados con el M-19 serían expulsados de la Anapo. Sin embargo, el partido se desintegró solo con el correr de los años y la desconfianza del público en las opciones alternativas, actitud que le siguió a la derrota en las urnas del general recién fallecido.
Durante las casi dos décadas que duró su actividad insurgente, el M-19 hizo una serie de secuestros, asesinatos y tomas guerrilleras. Sus blancos eran principalmente empresarios, diplomáticos, políticos y periodistas. Los propósitos de esos crímenes eran, principalmente, extorsivos y de protesta. También llegaron a secuestrar a Carlos Ledher y a la hija y hermana del clan Ochoa, por lo que los narcotraficantes crearon el grupo Muerte a Secuestradores (MAS).
Una de sus acciones más recordadas fue la toma al Palacio de Justicia, que tras la retoma del Ejército Nacional dejó un saldo de 101 muertos y once desaparecidos.
La paz con cartas
El M-19 fue el primer grupo insurgente que secuestró a periodistas para entregar mensajes a la opinión pública. Un secuestro muy recordado fue el de la periodista de El Espectador Alejandra Pineda y el animador Fernando González Pacheco, en julio de 1981. El fallecido presentador recordó en una ocasión que le permitieron escuchar un partido de Santa Fe por radio y los locutores le enviaban mensajes de aliento. El propósito de aquella retención fue enviar un mensaje de Jaime Bateman: el M-19 quería empezar un proceso de paz.
La década de los 80 se fue entre la inconsistencia de los subversivos y el Gobierno nacional para llegar al acuerdo que terminara ese conflicto de una vez por todas. La cúpula del M-19 acordó que su condición primordial era una reforma de raíz en la política colombiana. El Estado parecía muy ocupado con todos los otros problemas que enfrentaba por aquella época.
Jaime Castro recibió un ataque y Álvaro Gómez Hurtado fue secuestrado en el inestable proceso de la paz. El M-19 también se tomó dos diarios y reemplazaron el contenido de ese día con sus manifiestos por la paz.