Esta no es una historia común. Esta es una historia que se remonta a una época donde el deporte en Colombia estaba apenas cosechando los primeros frutos de una gestión conjunta, la cual sucedió casi que en paralelo con la participación más destacada en unos Juegos Olímpicos. Un momento en el que los gobernantes dejaron a un lado sus diferencias y se enfocaron en no solamente darle valor a los deportistas, sino al género femenino.
En marzo de 2016, las directivas de la Dimayor y 16 equipos del fútbol profesional se reunieron para concretar las ideas que iban a llevar a la realización de un torneo que le diera la oportunidad a las futbolistas de nuestro país, para representarnos de una manera destacada en el plano internacional.
- Le puede interesar: ¿Qué pasó con PSY, el autor del 'Gangnam Style' que dio a conocer el K-Pop?
- Lea además: Tomás Lozano, el colombo español que es figura en juveniles.
Desde aquí comienzan una serie de sucesos que han llevado al fútbol femenino a su consecución de manera profesional hasta nuestros días, pero aún queda un interrogante bastante claro: ¿cuál ha sido el verdadero problema para que la Liga Femenina no pueda demostrar todo su potencial?
Problemáticas administrativas
El inicio del proyecto no fue lo más acertado para concretar aquel primer partido del 17 de febrero de 2017, el cual se disputó entre el Deportivo Pasto y el Cortuluá en el Estadio Departamental Libertad. La Dimayor y la Difutbol tuvieron conflictos desde el principio para continuar con el desarrollo de una liga femenina que realmente dejara de ser profesional.
Como la Difútbol estaba más enfocada en el fútbol amateur, la Dimayor fue la que finalmente tomó la iniciativa y lograron el camino para el profesionalismo de la categoría femenina.
Volvamos a ese 2017. El primer torneo que se celebró contó con la participación de 18 equipos, con una organización bastante pobre y una estrategia de mercadeo que no cumplió con las expectativas económicas. Sin embargo, las mujeres demostraron que tienen un potencial enorme para jugar al fútbol y que cumplirían con el nivel que se requería para profesionalizar el fútbol femenino.
Precisamente ese último aspecto es el que destacan personajes como Carlos González Puche, presidente de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales, Acolfutpro, que hace un recuento de los inconvenientes que surgieron desde el primer momento para lograr consolidar al fútbol femenino como una categoría profesional.
“Después de las reclamaciones de las jugadoras previo al torneo femenino por tener condiciones medianamente dignas, se logró hacer la Liga Femenina, más por obligación que por convicción”, mencionó González, sobre el inicio de este torneo que lleva cinco años desde su primera edición.
Además del presidente de Acolfupro, el dirigente de Fortaleza C.E.I.F., Carlos Barato, quien ha estado muy atento a lo que sucede con la categoría femenina, habló sobre la difícil situación que tuvieron que enfrentar en la pandemia.
“Hubo un momento en el que a nosotros nos tocó sobrevivir con lo último y ahí fue cuando nuestro equipo femenino se vio afectado, sin embargo, participamos y dejamos todo de nosotros para desarrollar la liga de la mejor manera”, dijo Carlos Barato, sobre lo ocurrido después de la pandemia y su relación con la Liga Femenina.
Problemáticas sociales
El primer escándalo que involucró a jugadoras del fútbol femenino fue en el final del 2017, donde representantes importantes como Vanessa Córdoba, hija del arquero Oscar Córdoba y Nicole Regnier quien estuvo en América de Cali, comenzaron a evidenciar su descontento con la exclusión en procesos como las campañas de las camisetas de la Selección Colombia, ya que para ellas fue un golpe de autoridad, sumado a lo que ocurrió con la primera liga profesional.
Después de este episodio, comenzaron a llegar problemáticas más grandes asociadas a temas culturales de nuestro país, como el machismo, el acoso sexual y las denuncias por desigualdad, las cuales llevaron a varias casos complicados con jugadoras de la Selección Colombia Sub 17, en el 2019.
Al respecto, la periodista deportiva, Pilar Velásquez, recordó el año 2019 como el momento cumbre de esta situación, la cual fue cambiando el panorama del fútbol femenino en Colombia y que el periodismo deportivo ayudó a mostrar ante la opinión pública.