México está conmocionado por una nueva forma de violencia machista. Un hombre de 72 años confesó el asesinato de 20 a 30 mujeres a quienes sepultó bajo el piso de tierra de su vivienda, ubicada en el pueblo de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México (centro sur).
Su detención no fue consecuencia de una investigación policial, sino que fue descubierto por un amigo que encontró a su esposa de 34 años desmembrada sobre la mesa del criminal.
"Lo único que quiero es decir la verdad, lo hecho pues ya está, ni modo, ahí está el esposo, él vio. Uno no sabe las consecuencias que pueden suceder", confesó en su primera audiencia el septuagenario, conocido solo por sus nombres de pila, Andrés Filemón.
Las únicas imágenes conocidas del asesino confeso muestran a un hombre anciano y robusto de baja estatura, que camina vacilante con zapatos flexibles. Va esposado de muñecas y tobillos, vestido con pantalón negro y camisa estampada color café.
El esposo de su última víctima, Bruno Ángel Portillo, dijo al salir de los tribunales el jueves que Andrés se aprovechó de su confianza.
"Iba a nuestras fiestas, tengo vídeos, tengo imágenes, y en ningún momento tuvo ninguna relación sentimental con Reyna (González Amador)", dijo el hombre que descubrió al criminal.
El último crimen
Todo comenzó al mediodía del 14 de mayo, cuando la mujer acudió al domicilio del criminal.
Según la primera confesión, después de permanecer una hora dentro de la propiedad, ella le que no quería tener ningún tipo de relación con él, ante lo cual el hombre tomó un cuchillo y se lo clavó en el pecho, después de lo cual la despedazó y metió los restos en bolsas de plástico. Había sido destazador en un rastro del Estado de México.
Al anochecer de aquel día, el esposo de la víctima comenzó a buscarla y la encontró desmembrada en la casa de su vecino.
La Fiscalía del Estado de México reportó el hallazgo de "restos humanos en una mesa del inmueble y huesos enterrados en una de las habitaciones" del domicilio donde el hombre vivió los últimos 40 años.