Es un día normal en Quibdó, Chocó, los pobladores salen de sus casas a los mercados cercanos al potente Atrato con el fin de conseguir alimentos frescos como el pescado que es tan autóctono de esta zona del país.
En medio de tanta cotidianidad que suele esconder la sublimidad de la naturaleza de esa ciudad, hay un pequeño taller muy humilde donde se trenzan hilos y las agujas parecen no parar de coser.
Se trata del taller de la diseñadora de moda Cleiner Cabadías, una chocoana de raíces profundas pues ha tenido que sobrepasar situaciones difíciles como el conflicto armado colombiano.
“Yo hago moda con la etnia que tenemos en el Chocó que es la negra, la indígena, la mestiza, y sacamos un producto de eso”, le dijo a KienyKe la artesana.
Asimismo, comentó que trabajar con la tradición de los pueblos indígenas como los cuna o embera enriquece cada prenda que crea.
Con apenas cinco o seis máquinas de coser esta mujer, que nació en el municipio de Bojayá, sueña con inundar las pasarelas más importantes del mundo con sus diseños, con esa inspiración a la colombiana que va cargada llena de pasión.
Para esta chocoana no fue fácil salir con las manos vacías y llegar a un nuevo lugar. Sin embargo, cargaba con un aprendizaje que desde su abuela se iba heredando, el de enhebrar un hilo en una aguja y empezar a crear.
“Mi mamá era modista y toda la vida ella cosía para nosotras y para algunas personas del pueblo. Mi abuela también cosía. Todo lo que hacemos es empírico, entonces eso le agrega a nuestras creaciones algo muy natural”, afirmó.
La violencia no pudo arrebatarle su sueño, hoy es una mujer empoderada y más fuerte que nunca.
De moda, artesanías y herencia
El negocio está en su propia casa, en el barrio Jardín. Es un espacio dedicado a la tienda y al taller, ahí diseñan con un lápiz y un papel la prenda, después cortan tela, eligen colores y pasan a las máquinas.
Esta emprendedora le comentó a este medio que la inspiración la extrae de toda esa selva natural, de la fauna que rodea al Chochó, del río Atrato y de esos lugares que se esconde en el gran Quibdó.
“Uno camina, mira cómo traen el pescado, cómo trabaja la gente y todo eso lo inspira a uno”: Cleiner Cabadías.