En muchas ocasiones el deporte no es justo con el talento, la disciplina y la forma en la que se desarrolla, ya que suceden situaciones ajenas que no permiten desenvolver la capacidad a tope de lo que cada deportista tiene para dar, como es el caso de Carlos Carbonero que, a pesar de las ganas, el esfuerzo y la capacidad física y mental, la lucha consigo mismos y ante los demás, termina siendo un detonante para dejar atrás las cualidades que se tienen para desarrollar una actividad física.
Las lesiones son un claro ejemplo de lo que es la injusticia en el fútbol. Le pasó a Falcao García, por ejemplo en el Mundial de 2014, pero tuvo revancha en 2018 al anotar el único gol de su carrera en esta competición. Sin embargo, en el duro momento de su lesión, parecía que la justicia era su gran enemiga, sobre todo, cuando volvió a retomar el deporte a nivel profesional, como en su momento tuvo que pasar Carlos Carbonero.
O también podríamos hablar de Aldo Leao Ramírez, un jugador que contribuyó con su técnica y sus asistencias entre las líneas contrarias, a que la Selección Colombia volviera a un mundial, llegando y convirtiendo su juego en protagonista, sin embargo, una lesión dejó por fuera al volante colombiano, que tenía solamente una oportunidad para lograr su cometido de jugar un Mundial de Fútbol, dándole la oportunidad a Carlos Carbonero de lograrlo.
Sin embargo, de esta serie de sucesos que desembocaron en una convocatoria para 23 jugadores, surgió el nombre de Carlos Carbonero. El jugador bogotano de 32 años que dio mucho de qué hablar en Argentina e Italia, ocupa la posición de extremo en el terreno de juego, donde su preocupación absoluta es el control del balón, encarar, distribuir y buscar el gol, además de generar juego a los delanteros de cara al arco.
Carlos Carbonero nace de una familia radicada en Bogotá, la cual tiene ascendencia afro y que aún conserva parte de su cultura. A pesar del frío que traen las calles bogotanas, el comportamiento de la gente y los vientos de agosto, el jugador colombiano pudo darse a conocer en el fútbol, a través del equipo de Compensar que jugaba en la B llamado Academia F.C., donde inicia su historia en el profesionalismo.
Observe la entrevista completa a Carlos Carbonero en este video de kienyke.tv:
Primeros pasos en el fútbol
“Inicié en una escuela que se llama Juventud Capitalina, no la conocía, pero ahí empecé mis primeros pasos en el fútbol. De ahí pasé a Academia F.C., que jugaba en la segunda división de Colombia”, le mencionó Carbonero a kienyke.com, sobre el comienzo de su sueño de ser profesional.
Después de darse a conocer en la segunda categoría del fútbol colombiano, el Atlético Huila se fijó en los pasos de Carlos Carbonero, ya que sus condiciones técnicas, su forma de aguantar la pelota y sus habilitaciones precisas, lo llevaron a la primera división.
Gracias a su talento con la pelota, solamente duró un semestre con el Huila y es contactado por el Once Caldas, que en su momento era dirigido por el entrenador, Juan Carlos Osorio, el cual también comenzaba a dar sus primeros vistazos como uno de los técnicos más relevantes del fútbol colombiano.
“Osorio es un estratega que conoce muy bien al jugador y a la persona, él veía en mí y en muchos jugadores que pueden hacer dos o tres funciones dentro del terreno de juego. Creo que pude aprender mucho en lo táctico”, comentó Carlos Carbonero a kienyke.com, sobre lo que fue su experiencia con Juan Carlos Osorio, al mando del Once Caldas, con el cual disputó 27 partidos, anotando y asistiendo en cuatro ocasiones.
Su gran momento y el potencial que demostró con Juan Carlos Osorio en la liga local y la Libertadores, le dio la oportunidad de que en Argentina, con el auge de los jugadores colombianos en el exterior por figuras como Falcao García y James Rodríguez, Estudiantes de la Plata preguntara por Carlos Carbonero para reforzar sus líneas, de cara las competiciones nacionales e internacionales.
El salto al fútbol internacional
Carlos Carbonero firma su primer contrato en el fútbol argentino con Estudiantes de la Plata, el 1ero de julio de 2011, donde llega a un equipo que recién había disputado la Copa Libertadores y que esperaba hacer un gran papel en la liga local.
A pesar del talento y los buenos resultados que había conseguido, Carlos Mario tuvo que disputar el semestre con jugadores de la talla de Juan Sebastián Verón, Mauro Boselli y la ‘Gata’ Fernández, además de ser dirigido por el técnico Miguel Ángel Russo, quien es recordado en Colombia por el campeonato obtenido con Millonarios.
“Tuve muy poca participación en Estudiantes, y al principio del 2012 llegué a Arsenal de Sarandí de la mano de Gustavo Alfaro. Considero que ese fue el embrión anímico que me impulsó más y a darme conocer en el fútbol argentino”, dijo Carlos Mario, sobre la persona que le tendió la mano y lo llenó de confianza para afianzarse en Argentina.
Precisamente, este paso por Arsenal le dio la oportunidad de demostrar todo su talento. De la mano de Alfaro, Carlos Carbonero firmó su paso más largo por un solo equipo en toda su carrera, ya que disputó 63 partidos con el club de Sarandí, anotando y asistiendo a sus compañeros en seis ocasiones.
A pesar de estar en un punto clave, para Carbonero fue un cambio muy importante en cuanto a lo futbolístico, debido a que “el fútbol argentino es mucho más intenso, se veía en los entrenamientos. No quiere decir que en Colombia no se tuviera intensidad, pero la mentalidad también cambia y te lleva a competir mucho más”.
Los números de Carlos Carbonero lo llevaron a uno de los equipos más grandes del fútbol argentino. River Plate integró al colombiano en sus filas el 17 de julio de 2013 y duró un año con el equipo de la banda cruzada. Allí, logró consolidarse como uno de los mejores volantes del fútbol colombiano, además de conseguir su primer título a nivel internacional, cuando logró la Copa Argentina en el 2014.