“Café con aroma de mujer” es quizá una de las telenovelas con mayor cantidad de espectadores en la historia de la televisión colombiana. No obstante, en este caso esa expresión nos lleva muy lejos de las pantallas, a una historia campesina que se ancla en lo más profundo de la idiosincrasia colombiana. Un emprendimiento cafetero con “inspiración de mujer”.
Ese es, precisamente, el eslogan de Café Senderos, una productora de café nariñense inspirada, creada, administrada y respaldada por el poder y el trabajo de la mujer rural colombiana. Ahora bien, sí toca ponerle un nombre al asunto, ese sería el de Yuri Sirleny Rivas Bolaños, una emprendedora que decidió sacar adelante un proyecto que hoy por hoy sostiene toda una economía familiar femenina en dicha región del sur de Colombia.
La mamá de Yury, Liliana Bolaños, es la principal productora y junto con sus hermanas, primas y hasta vecinas, participan de esta empresa que produce una variedad muy especial de café, con calificación de 84 puntos ante la Asociación Americana de Cafés de Especialidad (SCAA), para llevar su delicioso sabor y olor a todas partes del país. Un granito de arena en una región cafetera que, a pesar de generar gran parte de los cafés especiales del país, lucha por alcanzar un papel más protagónico en el mercado nacional.
“Mi madre es productora de toda la vida y yo también. Cuando yo les cuento a mis clientes sobre el café, yo les estoy contando un café con historia campesina, porque en realidad es lo que se vivió, lo que se vive y lo que es”, cuenta Yury con emoción a Kienyke.com.
De su madre, Yury cuenta que aprendió absolutamente todo lo que sabe. Desde que era chiquita, junto con sus hermanas, viéndola aprendió “cómo sembrar el arbolito, cómo se recolecta, cómo se procesa el café”. De ahí aquello de “café con inspiración de mujer”.
En la actualidad, ya certificada por la SCAA como catadora Q Arabica Grader, Yury es la cabeza visible de una empresa familiar dedicada a la producción, transformación y comercialización de café. Pero no de cualquier tipo, sino café nariñense, tanto tostado (ya listo para consumir) como verde. Café cítrico, con personalidad, con vida y con color, como todas aquellas mujeres que hacen parte de su producción.
“Es café con inspiración de mujer porque la mujer es un eslabón muy importante en el campo, en la familia. Nosotras las mujeres también hacemos todos los procesos, sembramos el arbolito del café y lo sembramos con mucho amor, recolectamos el café con todo el cuidado, secamos el café, lo procesamos y en el caso mío yo también lo tuesto, me encanta tostar”, señala.
Modestia aparte, esta marca del municipio nariñense de La Unión se especializa en las variedades de café Colombia y Caturra, cultivados a una altura de 1.750 metros sobre el nivel del mar y, según indican en su descripción de producto, son de cuerpo cremoso y presentan todo tipo de notas frutales: mandarina y frutos rojos, así como miel y lima.
En ese sentido, Café Senderos es una mezcla de los “sabores cítricos jugosos” que señala Yuri caracterizan a los cafés de Nariño, al tiempo que tienen ese toque de amor, paciencia y cuidado; esa mano que solo la mujer rural es capaz de darle “porque sabe que es un fruto... que es un fruto de su esfuerzo”.
Una lucha con aroma a mujer rural