La exdiputada y excandidata a la Gobernación de Santander, Angela Hernández, contó a Kienyke.com su historia de lucha contra un cáncer de seno que la alejó de su pasión, la política, y del cual afortunadamente se recupera satisfactoriamente.
Esta historia de superación inicia días antes de las elecciones regionales de 2019, Hernández se preparaba para participar en un debate televisivo cuando sintió una masa en su pecho, que inmediatamente la hizo pensar lo peor. "Cuando me iba a poner el micrófono me sentí una bola del tamaño de una pelota de pin-pong. Yo no sé ni qué dije, era una bola gigante", narró la santandereana.
Hernández venía sintiendo dicha masa desde 2016, pero apenas estaba creciendo. Sin embargo, acudió a profesionales de la salud para descartar cualquier complicación. Tuvo la mala suerte de recibir un concepto equivocado, le dijeron que era una bolita de grasa que se disolvía con vitamina e. Así pasó tres años, entre diagnósticos errados y visitas al médico, fiel reflejo del paupérrimo sistema de salud colombiano.
"Durante tres años no me mandaron a una ecografía o a un especialista, y yo en mi ignorancia no desconfié, si a uno el médico le dice que está bien pues todo bien, uno se va contento", contó.
Hernández cuestionó que en Colombia solo se ordenen obligatoriamente las mamografías a las mujeres mayores de 50 años, ignorando que las mujeres jóvenes también pueden sufrir de cáncer de mama. De hecho, ella recibió su diagnóstico a los 29 años.
En enero de 2020 le practicaron la primera biopsia, la cual le salió perfecta, nada que le daban con el chiste. Llegó la pandemia y se fue a una finca en Santander, meses después se comunicaron con ella para decirle que le querían hacer una examen. Hernández acudió y tras ese procedimiento le dijeron que la masa que tenía en su seno no era normal, le ordenaron una biopsia abierta y allí fue diagnosticada de cáncer de mama.
"Qué noticia tan dura. Lo primero que pensé fue en mi bebé de dos años, fue el momento más duro, no pensé en mi sino en él. Lo segundo que pensé fue en mi esposo, Jefferson es un regalo de la vida, y con el debido respeto, encontrar hombres buenos es una lotería. Fueron como las primeras cosas que me dolieron", dijo a este medio de comunicación.
Al inicio de su tratamiento decidió raparse la cabeza, una estrategia para ir adelante de los efectos de la quimioterapia. Su esposo y su hijo no dudaron en brindarle su apoyo al 100%, ellos también se cortaron el cabello para darle ánimo.