Un dolor de muela salvó al líder y artista Andrés Narváez del encuentro con dos hombres sospechosos no identificados que fueron a buscarlo el pasado 24 de julio a la finca La Europa, ubicada en el departamento de Sucre, un predio en disputa por los campesinos e intereses siniestros que desde hace décadas buscan expulsar a la población y tomar el control del terreno.
Según contó el propio Andrés Narváez, días antes del 24 de julio él tuvo que ir al odontólogo para retirarse una muela que le estaba doliendo. El viernes 24 se sintió recuperado y quiso ir a trabajar en su cultivo, porque en medio de la pandemia ha sido más difícil sostenerse por lo que no puede parar, pero cuando se aprestaba a salir empezó a llover, pensó que eso podría hacerle volver el dolor en la boca y decidió quedarse en casa.
Sobre las 8:30 de la mañana llegaron a la finca La Europa, donde Narváez tiene su cultivo, dos hombres en motocicleta vestidos de chaleco, con cascos oscuros y guantes, cubriendo todo el cuerpo, en medio del calor que se vive en la zona. Se detuvieron en un cultivo, encerraron a un campesino para intimidarlo y le dijeron que llamara Andrés Narváez.
Lea también: Ex amante del Rey Juan Carlos de España, lo acusará de corrupto ante jueces
El trabajador les afirmó que ahí no trabajaba, pero si tenían alguna noticia, él podría transmitírsela por medio de personas que lo conocían. Los hombres desistieron y abandonaron el cultivo.
Esa no es la única vez que hombres armados han llegado a la finca La Europa para amedrentar a los campesinos en una nueva oleada de amenazas, las cuales no se presentaban desde hace más de seis meses, según contaron a este medio los campesinos de la zona. Varias organizaciones han denunciado la llegada de grupos paramilitares en Sucre y Montes de María.
Según el líder Algemiro Lara, uno de los campesinos reclamantes de tierra de La Europa, las incursiones han sido constantes. Contó que el domingo pasado, hace 15 días, un amigo lo llamó para preguntarle si la camioneta que estaba rondando era la que él tiene asignada por la Unidad Nacional de Protección. Él dijo que no porque el esquema no había podido ir a su cuidado en medio del toque de queda declarado en la zona.
Se trataba de una camioneta negra de alta gama, ocupada por varios hombres que se encontraban cubiertos y presuntamente armados. Otros líderes comunales también han denunciado desde marzo de este año la llegada de panfletos amenazantes y mensajes de texto en los que les ordenan abandonar sus animales y casas, de lo contrario atentarán contra su vida.
“Llegan motocicletas que se ubican en sitios estratégicos, los campesinos ven después el amasado en la hierba como si hubieran estado escondidos en la maleza esperando a alguien en las zonas donde nosotros pasamos”, contó el líder Lara a este medio.
Las amenazas en ocasiones son firmadas por las Águilas Negras o el Clan del Golfo y se extienden a los habitantes de la zona de Montes de María, hasta el Golfo de Morrosquillo, un sitio estratégico para el tráfico de sustancias psicoactivas. El amedrentamiento proviene de grupos paramilitares que buscan controlar el corredor para salir al mar Caribe, pero también, según dicen los defensores de derechos de la zona y la senadora Aída Avella, de los empresarios que han buscado adueñarse de la tierra de la finca La Europa desde hace décadas.
“Nosotros somos los más visibles dentro del pueblo, al amenazarnos amenazan a la comunidad, porque somos los que tenemos la misión para dirigir.. Es como quitarle el chofer al carro, todo el mundo queda en peligro”, Andrés Narváez.
El lío de la finca La Europa
Según el portal Verdad Abierta la finca perteneció inicialmente a indígenas del Caribe, quienes fueron desterrados y se entregó el predio a unas pocas familias. Posteriormente se adjudicó a campesinos cultivadores de tabaco, hasta que el presidente Carlos Lleras Restrepo ordenó titular las tierras a los arrendatarios de los predios, campesinos que pagaban a los dueños para poder cultivar y ejercer la ganadería.
Esa decisión generó molestias en los hacendados que iniciaron varios procesos para lograr tumbar la entrega de títulos a los latifundistas y no perder sus tierras. Los campesinos se organizaron e iniciaron la ocupación de los predios. A mediados de los años 1970 lograron que se les titularan cerca de 122 hectáreas.
El proceso avanzaba lento hasta que en la década de 1980 llegaron los paramilitares y expulsaron a todos los campesinos de la zona. Bajo el control paramilitar, los habitantes de Montes de María hasta el Golfo de Morrosquillo fueron perseguidos, amenazados e incluso asesinados para lograr el control de los terrenos.
“A mediados de los 90 comenzó a aparecer la guerrilla y más atrás los paramilitares, quienes empezaron a matarnos a los dirigentes. Éramos 10 dirigentes y ahora solo quedamos cuatro, los demás los mataron toditos y el que está vivo es porque se fue. Del 96 al 2000 desplazaron a toda la finca, 90 familias desplazadas, 20 compañeros asesinados, 6 desaparecidos y sólo diez familias que se quedaron fueron encarceladas”, narró Algemiro Lara, líder de la comunidad.
Le puede interesar: ¿Qué pasará con la curul de Álvaro Uribe tras su detención?
Él mismo tuvo que abandonar su casa junto a su familia e irse a los tugurios de Cartagena para protegerse. Estuvo 18 años fuera de su hogar, trabajando como vendedor informal. No se acostumbró a la vida en un centro urbano y decidió regresar a La Europa para organizarse con su familia a mediados de 2010.
“Lo peor que le puede pasar a un campesino es que lo saquen de su tierra, porque uno llega a la ciudad y no sabe hacer nada. En ese desplazamiento sobrevivimos los que nos fuimos jóvenes, los que pudimos vender en la calle, vendiendo boletas, varias cosas”, contó Lara.
Cuando varias familias retornaron a sus casas en Montes de María, encontraron que los predios habían sido vendidos a empresarios a precios muy bajos. La finca La Europa había sido vendida casi en su totalidad a un empresario antioqueño, que conocen en la zona como “cachaco”, dueño de una empresa que según los habitantes se llama Arepas Don Pancho, pero que no está registrada.