El mundial de clubes. Soñar y nada más
"Insípido como el almuerzo sin sal, el postre sin dulce y el amor sin sexo. Pero, con estadios llenos que es lo que hoy gusta", Esteban Jaramillo
"Insípido como el almuerzo sin sal, el postre sin dulce y el amor sin sexo. Pero, con estadios llenos que es lo que hoy gusta", Esteban Jaramillo
En entrevista con KienyKe.com, el periodista deportivo Esteban Jaramillo, analizó el presente de la Selección Colombia de cara al juego contra Perú y dio su postura frente a quién debe custodiar el arco 'Tricolor'.
"Ganó Nacional en la exaltación del antifutbol, cuando sus seguidores se aferraban a las plegarias, porque juego, lo que se llama juego, nunca tuvo".
"Final de la Champions, como dicen los sabios, competida, no jugada. Definida con arrebatos físicos, arranques incontrolados o fortaleza en las acciones"
El futbol cambió cuando dejó de ser juego y se convirtió en negocio, cuando el futbolista dejó de ser jugador y pasó a ser trabajador, el aficionado fue cliente, el árbitro un instrumento, el estadio no fue fiesta sino guerra.
Para los argentinos, en la derrota, el demonio es Messi. Con ello, en cada caída, se agiganta la leyenda de Maradona, otrora estrella, convertido hoy en un sujeto incontinente, desfachatado e indesea
Caminaba desprevenido por la calle, cuando una humilde mujer se acercó. Sin mediar intervención alguna de su parte, le dije: “señora no tengo dinero”, a lo que respondió: “No busco eso. Solo
La selección, que vuelve con tareas de ajuste a días del mundial, y con ella Pékerman al frente dispuesto a encarrilar otro sueño. La
Llegó puntual. Es su costumbre. Ni un minuto antes ni uno después. El motivo, charlar de fútbol. Añadir pequeñas historias a desopilantes anécdotas. Fox Sports como telón de fondo y el pretexto
Altos son los retos y las temperaturas para Yerry Mina, disparador de sonrisas en Barcelona. Reverenciado en su presentación como estrella de lujo, en medio de crecientes expectativas por sus dotes d
Fue dulce mi infancia. Fátima, barrio en Manizales de calles polvorientas, de aquellos que la autoridad descartaba, alejado de rancios abolengos, donde se caminaba “abeja” y se llegaba a dormir c