El concierto de Bad Bunny en Medellín fue una de las experiencias más icónicas para sus fanáticos. Después del evento, el artista decidió ir a una fiesta en una conocida discoteca del barrio Provenza, llamada Perro Negro. Allí llegó una multitud descontrolada de personas, quienes aguardaban fuera del establecimiento para poder ver de cerca a su ídolo.
El intérprete de 'Moscow Mule' dio un show espectacular en las tarimas del Atanasio Girardot, donde las tribunas se llenaron completamente con alrededor de 40 mil espectadores. Todos ellos bailaron alegremente y cantaron 'a grito herido' al son de singulares canciones como 'La Corriente' y 'La Neverita'.
Una vez finalizada la presentación, Benito Martínez, el nombre de pila de Bad Bunny, decidió salir a recorrer un reconocido establecimiento del barrio Provenza, en la ciudad de Medellín: la discoteca Perro Negro. El vocalista intentó pasar inadvertido entre sus seguidores utilizando una pañoleta que cubría su rostro.
Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano, puesto que los fanáticos se percataron rápidamente de que el artista había salido hacia este establecimiento y se dirigieron allí con la esperanza de poder tener un encuentro con él.
En horas de la madrugada, una gran multitud de personas aguardó fuera de la discoteca a que el puertorriqueño saliera, gritando de alegría y coreando su nombre: "¡Benito, Benito!".
Después de un tiempo, Bad Bunny salió del recinto fuertemente escoltado y se dirigió hacia su camioneta que estaba parqueada fuera del lugar. Entre empujones y forcejeos, el cantante saludó a su público, mientras sus guardaespaldas le abrían paso entre la gente para que pudiese pasar.
Cuando llegó a la puerta del vehículo, Benito se paró en el borde de la puerta y dio una seña de agradecimiento a sus fanáticos. Incluso, una joven logró treparse en el techo de la camioneta para ver de cerca a su ídolo, quien la tomó de sus mejillas y le dio un beso en la boca con la pañoleta de por medio.