Las cookies de terceros son utilizadas para analizar cómo interactúan los usuarios con el sitio web, por ejemplo, el número de páginas visitadas, contenido de la página que visita, el idioma, etc.
El bloqueo de las cookies de terceros hace que las redes publicitarias no puedan descubrir sus gustos e intereses, por ende no aparecerán anuncios dirigidos como ocurre frecuentemente.
Además, según Marcos Christensen especialista en medios digitales y análisis de fraude publicitario, aseguró que si se bloquea esta opción, " teóricamente sólo deberían hacer lo que las cookies originalmente estaban destinadas a hacer: realizar un seguimiento de cosas más pequeñas como: si está conectado en o qué carrito de compras es el suyo".
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Sin embargo, el final de las cookies de terceros no es un impedimento para la industria publicitaria. Desde ya se empiezan a ver otras herramientas, por ejemplo:
Google, una de los buscadores web más importantes, usará el método de aprendizaje federado de cohortes (FLoC).
Los anunciantes no conocerán la identidad de la persona sino que reunirán la información como una cohorte —es decir, un grupo amplio de usuarios que comparten intereses y cualidades—, con el fin de que el usuario sea semianónimo para las empresas que quieren llegar a él con su publicidad.
Los navegadores de Google Chrome mantendrán privado el historial de navegación de cada persona y procesará sus datos junto con los de la cohorte asignada. La empresa define esta forma de rastreo como "publicidad basada en intereses en la web".
En otras palabras, si a usted le interesan las marcas de deportes, tecnología o salud y busca sobre ello en su navegador de Google, este le mostrará contenido relacionado pero de manera teóricamente protegida, porque su información no es procesada como la de un usuario individual sino que hará parte de un grupo de miles.