Se aproxima una nueva edición del Mundial de Patinaje y ya se conocen quiénes serán los 32 representantes nacionales que buscarán mantener el nombre del país en lo más alto de este deporte a nivel global.
Kienyke.com dialogó con Ana Sofía Ruiz, patinadora juvenil que recientemente se ganó su cupo en la Selección Colombia de Velocidad 2021; acerca de su experiencia en el evento clasificatorio, los objetivos para el Campeonato Mundial y su historia personal.
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La deportista bogotana inició su curso en esta disciplina al llegar al Club Tequendama, donde presta sus servicios desde hace aproximadamente dos años. Allí, Sofía conoció por primera vez a su actual entrenador, Anwar Cárdenas, quien la ha acompañado en su trayectoria como patinadora hasta la fecha.
“Cuando llegué al club nos conocimos y hemos llevado una relación muy linda deportista-entrenador. Él es muy profesional y bueno en lo que hace, siempre te intenta apoyar tanto por fuera como dentro de la pista”, confesó Ruiz.
Su especialidad es la velocidad, pues desde muy pequeña “siempre me gustaba salir picando duro. Me iba bien en las dos modalidades, en fondo y en velocidad, pero hubo un momento en que yo me tuve que decidir; yo dije ‘velocidad’ y me ha ido muy bien”.
A pesar de su corta edad, Ana Sofía tiene en su haber múltiples distinciones a nivel local e internacional que la han hecho merecer el puesto dentro de la Selección. Desde triunfos como campeona nacional hasta ser campeona de unos Juegos Panamericanos, la deportista ha conseguido abrirse paso en el mundo del patinaje poco a poco.
Con respecto a su reciente logro, Ruiz no escondió su emoción al poder vestir la licra nacional en el próximo Mundial, siendo además la primera patinadora bogotana de la historia en clasificar a la Selección Colombia por velocidad.
“Sin palabras la verdad. Fue un momento muy especial. Llevo 12 años patinando y este momento fue el más especial, el más esperado, el más trabajado (…) Apenas crucé la línea que me dio la clasificación yo me ataqué a llorar de la felicidad, no me lo podía creer. Se me eriza la piel de volver a recordarlo.