Nadie pudo con el colombiano Santiago Buitrago (Bahrain Victorious) en la primera etapa de montaña de la París Niza con final en alto, con un triunfo en solitario en la cima del Mont Brouilly, donde Evenepoel sacó tiempo a rivales directos y el australiano Luke Plapp (Jayco) se enfundó el maillot amarillo de líder.
Buitrago (Bogotá, 24 años) sacó oro de la escapada final junto a Plapp. Atacó a 1,3 km de meta y ya nadie le pudo alcanzar. Llegó solo, a lo grande, con un tiempo de 4h.25.52, a una media de 41,3 km/hora. Aventajó en 10 segundos al rival "aussie", quien se consoló con el jersey amarillo.
Solo se movió Evenepoel, y al final
Los favoritos reaccionaron tarde por detrás, sin ambición por la etapa, pero resueltos a abrir alguna diferencia. Remco Evenepoel fue el más ofensivo en la escalada y atacó a 500 metros para probar a los rivales. Pasó cuarto la línea, superado por el danés Mattias Skjelmose (Lidl), a 37 segundos de Buitrago.
El arreón de Remco lo notaron aspirantes al título. Bernal, Roglic y Jorgenson solo cedieron 2 segundos con el campeón belga, pero Pello Bilbao se dejó 13 y Carlos Rodríguez, el más perjudicado, 22.
En la general nuevo decorado, con Plapp al frente con 13 segundos sobre Buitrago y 27 respecto al exlíder Brandon McNulty. Almeida quedó a 29 y Evenepoel como líder real a 30. Ahora sobre Remco, Bernal se aleja a 10 segundos, Rodríguez a 32 y Roglic a 40.
La cuarta etapa, disputada entre Chalon-sur-Saône y Mont Brouilly, de 183 km, ofrecía montaña sin respiro con 7 puertos y 3.400 metros de desnivel acumulado. Ninguna broma en el primer examen en alto.
Día de calvario para los esprinters, quienes de inmediato se quedaron a cola de pelotón tras una salida rápida, donde se cubrieron 46 en la primera hora, antesala de una sucesión de puertos que no amedrentaron a los valientes habituales. Esta vez saltaron en fuga De Buyst (Lotto Dstny), Bisseger, Scaroni y Burgaudeau.
Una aventura que se fue disolviendo bajo la lluvia a medida que los puertos iban minando las fuerzas de los corredores. Scaroni fue el más rebelde, rodando en solitario como último superviviente hasta que el Bora de Roglic decidió poner ritmo de caza.