Con más de 1.200 partidos dirigidos en 16 clubes de ocho países durante una carrera de más de tres décadas, Miguel Angel Russo, emblema de Estudiantes de La Plata y entrenador de Boca Juniors, fallecido este miércoles a los 69 años, dejó una huella imborrable en el fútbol argentino y latinoamericano.
Nacido en Lanús (provincia de Buenos Aires) el 9 de abril de 1956, Russo desarrolló una destacada carrera como futbolista en Estudiantes de La Plata, único club en el que jugó profesionalmente.
Mediocampista de marca y gran sentido táctico, fue clave en la conquista del Campeonato Metropolitano 1982 y del Nacional 1983, bajo la conducción de Carlos Bilardo y Eduardo Luján Manera.
En catorce temporadas jugó 420 partidos y marcó 11 goles. Así se convirtió n uno de los jugadores más emblemáticos de la historia reciente del club platense.
"Estudiantes fue el club que me formó, más que como deportista, como hombre”, dijo en 2020 en una entrevista 'Miguelo', quien como jugador registró además 17 partidos en la selección argentina entre 1983 y 1985.
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Un entrenador trotamundos
Tras su retiro en 1989, Russo inició su carrera como entrenador en Lanús, al que ascendió dos veces a Primera División (1990 y 1992).
En 1994 regresó a su gran amor y llevó al Pincha de regreso a la máxima categoría, consolidando su reputación como formador y constructor de equipos.
Su carrera internacional comenzó en 1996, cuando tomó el control de Universidad de Chile, club con el que llegó a las semifinales de la Copa Libertadores.
Tras un corto paso por el banquillo de Rosario Central, asumió en 1998 la conducción del Salamanca español, donde dirigió 14 partidos antes de regresar a Argentina para dirigir a Colón de Santa Fe.
A lo largo de su carrera dirigió 16 clubes, entre estos a Vélez Sarsfield, al que condujo en 2005 a su primer campeonato de Primera División. Y también a Racing Club, San Lorenzo, Colón, el Millonarios colombiano, el Morelia mexicano, el Cerro Porteño paraguayo, el Alianza Lima peruano y el Al Nassr saudí.
En 2007, Russo asumió la conducción de Boca Juniors y, en su primera temporada, conquistó la Copa Libertadores, el título más importante de su carrera y la última conquistada por el Xeneize.
Con Juan Román Riquelme como figura estelar y Martín Palermo como goleador, Boca derrotó en la final al Gremio brasileño con un global de 5-0, la mayor diferencia en una final del torneo continental.
Su paso más exitoso por el fútbol extranjero fue en Millonarios, club bogotano al que dirigió entre 2017 y 2018.