La historia se vuelve a repetir. El duelo entre América de Cali y Atlético Mineiro no dejó contentos a Luis Paz y Jersson González. Nuevamente, en las afueras del Estadio Romelio Martínez, se presentaron manifestaciones que alteraron el desarrollo normal del compromiso por Copa Libertadores.
A pesar de que múltiples aficionados habían mostrado su rechazo por que se celebrara el partido en la noche del pasado jueves 13 de mayo; la Conmebol no cambió de decisión y llevó adelante el duelo, tal como estaba programado.
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Esto despertó las voces de protesta de los ciudadanos barranquilleros, quienes desde las horas de la tarde se congregaron en las inmediaciones del escenario deportivo con la intención de impedir que se jugara la contienda.
Adicionalmente, como era de esperarse, los miembros de la fuerza pública se hicieron presentes buscando brindar toda la seguridad necesaria a ambas delegaciones y evitar cualquier contratiempo en cuanto al compromiso.
Sin embargo, los altercados entre los manifestantes y el ESMAD se dieron mientras América de Cali disputaba su encuentro. Esto generó que los gases lacrimógenos que estaban lanzando por fuera del Romelio Martínez afectaran a los jugadores al interior del estadio.
Fueron múltiples las ocasiones en las que el juez central, Andrés Cunha, tuvo que detener el partido por las constantes molestias en sus ojos que estaban sufriendo los futbolistas de ambos elencos; pero finalmente, se pudo finalizar el enfrentamiento.