El entrenador Gian Piero Gasperini tomó la decisión de alinear únicamente a uno de sus dos delanteros goleadores colombianos. En esta ocasión, fue Luis Fernando Muriel quien contó con la confianza de su técnico para ser el referente en la ofensiva bergamasca.
Por su parte, Zinedine Zidane fue más osado y tomó la decisión de innovar en la formación inicial, saliendo con tres defensores centrales, con Sergio Ramos, Rafael Varane, y Nacho; mientras que el único marcador de punta, Ferland Mendy, ocupaba la zona izquierda como de costumbre, pero más adelantado, actuando sobre la línea de mediocampistas.
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El Atalanta no pensó dos veces en intentar ser el protagonista del encuentro, y durante los primeros minutos dictaba el ritmo del duelo, con varias aproximaciones al área de Thibaut Courtois, pero sin inquietar de manera sustancial al guardameta.
Pese a esto, al conjunto de Luis Muriel le faltaba ese último pase preciso para poder ocasionar peligro en la zona rival. Entre tanto, el Real Madrid no se mostraba incómodo con el hecho de no ser el poseedor del esférico, y se las ingeniaba para acercarse al arquero Sportiello, aprovechando la velocidad y gambeta en ataque de Vinicius Junior.
Un error del propio Sportiello rompería el cero en el marcador. En el minuti X, el portero del Atalanta quiso enviar un pase largo, pero no contó con que Luka Modric interceptaría el pase, y, tras conducir el balón, hizo partícipe a Benzema en la jugada brindándole la asistencia al medio, para que el ‘9’ enchufara el primer tanto, yéndose 1 a 0 arriba.
Ya en la segunda mitad, el Real Madrid estaba bastante cerca de ampliar la ventaja con su dinamita en la ofensiva, Vinicius Junior. Los jugadores del Atalanta no sabían cómo detener al brasileño; o más bien sí.