Hace pocos días el mundo quedó sorprendido con el diseño de las camas antisexo que se verán en la Villa Olímpica de Tokio 2020.
Estas camas que están alineadas a los valores de la organización de los Juegos Olímpicos en Tokio y es evitar generar residuos y ser sostenibles. Por lo que las camas donde descansarán los atletas podrán ser recicladas al finalizar la competencia.
Sin embargo, lo que más llama la atención de estas camas, hechas con cartón y productos reciclados del plástico, es el soporte del peso a la hora del descanso de un atleta o una noche de relaciones sexuales.
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“Por supuesto, la madera y el cartón se romperían si saltaras sobre ellos”, confesó Takashi Kitajima, gerente de la Villa Olímpica en Tokio. Es decir, estas camas no podrían resistir el peso y el movimiento de dos personas en relaciones sexuales.
Es por ello que Kienyke.com conversó con el sexólogo Fernando Rosero, sobre estas camas y el llamativo nombre que hace mención al tabú: ¿tener sexo antes o después de competir baja el rendimiento?
"Yo creo que estas camas antisexo son una barrera que pueden dificultar el sexo en la cama, pero recordemos que el sexo se practica en cualquier lugar y en diferentes posiciones. Estas camas no serán una barrera para disminuir la actividad sexual", sentenció.
Pero también Fernando Rosero dejó claro el debate sobre el tabú de las relaciones sexuales en medio de competencias como en los Olímpicos.
"Existen múltilples publicaciones que determinan que la actividad sexual no es de alto gasto para un deportista de alto rendimiento. El tener actividad sexual implica que el atleta se desconcentre. No es per se la actividad física como tal".