Mucho antes de pensar en medallas o competencias internacionales, la relación de Cristian con la ciencia surgió de forma espontánea. En su infancia, mientras vivía en Caracas, Venezuela, cada visita familiar a El Santuario, Antioquia, incluía una petición insistente: ir al Parque Explora de Medellín.
Aquellas visitas, cargadas de experimentos y asombro, sembraron una inquietud que con el tiempo crecería. Sin embargo, el punto de quiebre llegó durante la pandemia, cuando descubrió el programa virtual “El cielo esta noche” del Planetario de Medellín. Cada emisión dominical le permitió entender que el universo podía interpretarse, y que sus fenómenos tenían explicaciones al alcance de quien quisiera aprender.
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El salto a las olimpiadas y el inicio de los logros
Con ese interés ya consolidado, decidió formarse en cursos de astronomía, satélites y ciencia, donde conoció las olimpiadas académicas. Aunque al inicio dudó en competir, finalmente lo hizo y obtuvo un tercer lugar que marcó el inicio de una etapa decisiva.
Tras regresar definitivamente a Antioquia, su proceso tomó velocidad. En 2023 consiguió medalla de oro en la Olimpiada Internacional Junior de Astronomía y Astrofísica en Grecia y bronce en la Olimpiada Latinoamericana en Panamá.
El año siguiente, en 2024, alcanzó mención de honor en la IOAA en Brasil y medalla de oro en la OLAA realizada en Costa Rica. Luego, en 2025, ya graduado, sumó bronce en la IOAA de India y plata en la OLAA de Brasil.
El resultado de este recorrido es contundente: cinco medallas y una mención de honor en tres años de competencia internacional.
Aunque sus logros lo posicionan como uno de los jóvenes destacados en la astronomía colombiana, Cristian no se define como un prodigio. Para él, todo se resume en disciplina y constancia.