Después de depositar el tarjetón en la urna, el voto entra en una cadena de conteo, transmisión y verificación. En la elección presidencial, ese proceso define si una fórmula gana en primera vuelta o si el país debe ir a segunda vuelta.
Una vez el ciudadano marca el tarjetón presidencial, lo dobla y lo deposita en la urna, su voto no se convierte de inmediato en un resultado oficial. Lo que empieza en ese momento es un procedimiento de mesa que involucra a los jurados de votación, testigos electorales, delegados de la Registraduría y, más adelante, comisiones escrutadoras.
Durante la jornada, el voto permanece en la urna hasta el cierre de las mesas. En Colombia, la votación se realiza entre las 8:00 a.m. y las 4:00 p.m.. Solo después de esa hora los jurados pueden iniciar el conteo, bajo observación de los actores autorizados.
Del tarjetón al primer conteo
El primer paso ocurre en la misma mesa de votación. Los jurados abren la urna, separan las tarjetas y empiezan a clasificar los votos. En una elección presidencial, esa revisión distingue los votos marcados por cada fórmula presidencial, el voto en blanco, los votos nulos y las tarjetas no marcadas.
Esa información se consigna en el formulario E-14, el acta donde queda registrado el resultado de la mesa. Este documento es clave porque sirve como soporte para la transmisión inicial de resultados y también como base documental para los escrutinios posteriores.
El dato que la ciudadanía empieza a ver en la noche electoral corresponde al preconteo. Ese mecanismo permite divulgar resultados de manera rápida, pero tiene carácter informativo. Es decir, sirve para conocer una tendencia, no para declarar oficialmente al ganador.