El ministro de Hacienda, Germán Ávila, radicó este martes ante el Congreso de la República la nueva reforma tributaria, con la que el Gobierno espera recaudar 26,3 billones de pesos para financiar el Presupuesto General de la Nación del 2026. La iniciativa llega en medio de un ambiente político adverso y con cuestionamientos sobre la viabilidad de aprobar nuevos impuestos en pleno año preelectoral.
“Con la radicación, cumplimos con el compromiso de que el proyecto de ley de presupuesto se tramite y se discuta paralelamente con la ley de financiamiento. Esperamos un debate serio y responsable, en el cual se escuchen las opiniones de los diferentes actores. Hay que garantizar la estabilidad económica y fiscal del país”, expresó Ávila tras presentar la propuesta en la Secretaría de la Cámara.
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Cambios en el IVA y combustibles
El texto plantea ajustes en el impuesto al valor agregado (IVA). Se gravarán las ventas de bienes corporales muebles, las cesiones de derechos sobre activos intangibles relacionados con la propiedad industrial y los juegos de suerte y azar, con excepción de las loterías. Solo con los juegos en línea, el Gobierno calcula un recaudo de 1,6 billones de pesos en 2026.
Otro punto clave está en la estructura de precios de los combustibles líquidos. A partir de 2026, la gasolina y el ACPM tendrán una tarifa inicial del 10 % que subirá progresivamente hasta llegar a la tarifa general en 2027 y 2028, respectivamente. También se gravarán biocombustibles y alcohol carburante desde 2026. Según el Ministerio de Hacienda, estas medidas aportarían 2,6 billones en 2026 y en promedio 7,2 billones anuales desde 2027.
Más impuestos y progresividad
La propuesta también busca fortalecer la progresividad del impuesto de renta, así como aumentar los tributos a los licores y a los denominados impuestos saludables. En 2022 ya se habían gravado las bebidas azucaradas y los ultraprocesados, que alcanzarán una tarifa del 20 % en 2025.