Los ministros de finanzas de los países del G7, considerados los más ricos del mundo, anunciaron el pasado fin de semana un acuerdo “histórico” que busca aplicar un impuesto mínimo global del 15% a los beneficios de las multinacionales, luego de varias horas de reunión virtual con los jefes del Fondo Monetario Internacional, el banco Mundial, el Eurogrupo y otros líderes del panorama económico internacional.
En dicha junta, el grupo conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Japón, intentaba acordar acciones concretas sobre varios asuntos políticos, económicos y sociales, con el fin de tener mayores herramientas para enfrentar “los desafíos históricos de hoy”, según señaló el G7 en un comunicado posterior.
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Las cosas así, uno de los puntos con mayor importancia dentro de la agenda fueron las multinacionales, especialmente las grandes empresas digitales, ya que en los últimos años han sido bastante frecuentes “los desafíos fiscales que surgen de la globalización y la digitalización de la economía”, añadió el comunicado.
En otras palabras, la situación a la que el G7 se refiere y de la que un país como Colombia no es ajeno, es la de la gran cantidad de “multinacionales y empresas de índole digital que venían acostumbradas a dejar sus domicilios fiscales en zonas donde generalmente tributan poco”, afirmó a Kienyke el analista y consultor económico Juan Santana.
“Eso sucede porque la mayoría de filiales donde colocan sus plantas o sus empresas, donde generan el empleo, usualmente son países donde no los obligan a pagar impuestos, siendo un ejemplo de ello el caso de Colombia. Evidentemente la compañía termina con estados financieros ampliamente favorables, como lo hemos visto con Apple, Amazon, Alibaba, entre otros”, añadió Santana.
Frente a esta situación, el acuerdo alcanzado por el G7, que aún no goza de aprobación absoluta, estipula que podrán ser gravadas el 20% de las utilidades de toda empresa global con un margen de beneficio del 10% o superior.
Además, en una segunda instancia, el G7 precisa que buscará instalar una tasa impositiva mínima global de al menos un 15% en cada país en el que opere una multinacional, acabando de esta manera la competencia tributaria