El crecimiento de plataformas como Airbnb está transformando el mercado turístico y aumentando la presión sobre la hotelería formal en Colombia. Aunque el turismo internacional mantiene su recuperación, la expansión de los alojamientos digitales ha cambiado las reglas de competencia, especialmente en ocupación, tarifas y regulación.
Según Claudia Barriga, docente de la Fundación Universitaria Los Libertadores, el turismo atraviesa una reconfiguración estructural marcada por la digitalización y los modelos de economía colaborativa. En ese escenario, plataformas como Airbnb han ampliado rápidamente la oferta de alojamiento sin operar bajo las mismas exigencias regulatorias que enfrenta la hotelería tradicional.
La situación plantea un debate sobre la equidad del sistema turístico. De acuerdo con el análisis, los hoteles tradicionales habrían pasado del 72% al 63% de participación entre 2019 y 2026, mientras que plataformas tipo Airbnb crecerían del 12% al 19% en el mismo periodo. Esto evidencia que parte del crecimiento del turismo ha sido capturado por alojamientos no tradicionales.
En Colombia, el impacto también es significativo. Airbnb reportó en 2024 un impacto económico superior a los 10,6 billones de pesos, lo que muestra el peso que ha ganado dentro del mercado nacional. En paralelo, la ocupación hotelera se ubicó alrededor del 50,9% en 2024, todavía por debajo de niveles históricos y sin una recuperación plena frente al periodo previo a la pandemia.
Para la hotelería formal, el problema no está solo en la preferencia del viajero, sino en las diferencias de costos y obligaciones. Mientras los hoteles deben cumplir cargas tributarias, laborales, operativas y de infraestructura, parte de la oferta informal puede operar con menores exigencias, lo que le permite competir con tarifas más bajas.