En Bogotá, hay momentos del año en los que la ciudad invita a bajar el ritmo. La Semana Santa 2026 es uno de ellos. Entre calles frías y sonidos de campanas, aparecen templos que no solo cumplen una función religiosa, sino que también revelan una parte esencial del patrimonio arquitectónico y cultural de la región.
Se trata de iglesias con influencia gótica y neogótica, cuya estética, torres altas, vitrales y arcos apuntados, transforma la experiencia de recorrer la capital y sus alrededores.
La capital concentra varios de estos espacios que, aunque reinterpretan el gótico europeo, conservan su esencia.
Un ícono en La Candelaria
La Iglesia Nuestra Señora del Carmen destaca por su particular mezcla de estilos, inspirada en el gótico italiano con influencias árabes. Su fachada de franjas rojas y blancas y sus vitrales españoles la convierten en una de las más reconocibles de la ciudad.
El corazón neogótico de Chapinero
La Basílica de Nuestra Señora de Lourdes, construida en 1875, es uno de los máximos referentes del neogótico en Colombia. Su torre domina la zona y sus vitrales llenan de color el interior.
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Fe y arquitectura en equilibrio
En la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, levantada entre 1919 y 1950, el estilo gótico tardío se expresa en detalles como su rosetón central. A esto se suman templos como Nuestra Señora de los Ángeles, que ofrece un ambiente de recogimiento, y Nuestra Señora de las Nieves, reconstruida tras el terremoto de 1917, donde conviven elementos góticos y bizantinos.