Tener un gato en casa suele ser sinónimo de compañía, juegos y momentos tranquilos. Sin embargo, hay situaciones en las que estos felinos pueden mostrar comportamientos agresivos que preocupan a sus cuidadores: arañazos inesperados, mordidas o actitudes defensivas. ¿Por qué ocurre esto y cómo se puede manejar sin poner en riesgo el bienestar del animal ni el de la familia? Para resolver estas dudas, KienyKe.com consultó a Valentina Lasso Cuesta, médica veterinaria de la Clínica Veterinaria de UNIAGRARIA, quien explicó las principales causas de la agresividad en gatos domésticos y las pautas recomendadas para abordarla de manera adecuada.
“Lo ideal es que siempre se haga una evaluación tanto del paciente como del entorno en el que se encuentra”, señaló Lasso. Algunos felinos manifiestan dolor o enfermedades a través de comportamientos agresivos, mientras que en otros casos el miedo, la falta de socialización temprana o la imposibilidad de regular el juego también son detonantes.
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Señales de alerta en el lenguaje corporal
La experta indicó que existen señales tempranas para detectar incomodidad en el gato: orejas aplanadas hacia atrás, cola que golpea con fuerza como un látigo, pupilas dilatadas, cuerpo encorvado, bigotes hacia atrás y vocalizaciones como bufidos. Estos signos anuncian que el animal está estresado o a punto de atacar.