Café San Alberto es un emblema de la cultura colombiana. Al ser el más premiado del país, muchos se preguntan sobre lo que sucede detrás del telón, cuál es la magia que hace que después de tantos años en el mercado siga manteniendo la calidad que tanto le caracteriza y por la que muchos siguen manteniéndolo como favorito.
Lo interesante es que la firma va más allá de la bebida y ofrece una experiencia 360° a los apasionados y curiosos, un perfecto ejemplo de esto es su más reciente “Templo”, que hace poco abrió las puertas en Bogotá, exactamente en la Calle 81 con carrera 8, aquí los visitantes podrán no solo entender más del arte que esconde este ingrediente estrella, pero también lo versátil que es, por ejemplo, su presencia en diversos y exquisitos cócteles, aprovechando la creciente fama del espresso Martini.
Aprovechando esta buena nueva, KienyKe.com conversó con Gustavo Villota, director de Café San Alberto, para conocer un poco más de esta nueva apuesta, la historia del café y una invitación muy especial para todos los colombianos.
KienyKe: ¿Cómo se tomó la decisión de abrir este nuevo espacio en Bogotá?
Gustavo Villota: En su esencia, como un café que fuera una obra de arte, las obras de arte merecen su espacio para lucirse, para presentarse, para que las conozcan mucha gente, el concepto de templos, de espacios destacados, ha sido una línea que hemos seguido los últimos años. Nos parecía que en esta zona hacía falta una propuesta como la nuestra, en la 81 convergían mejores propuestas de restaurantes, de pastelerías, pero el café merecía su protagonismo, así que ese deseo de honrar nuestro producto, de presentar la marca, de ponernos a más disposición de consumidores fue el principal motivante, y no hay que descartar que la ubicación, el protagonismo de la casa, terminaron de redondear toda la idea.
KyK: ¿Qué es lo que crees que hace a San Alberto diferente a los demás cafés colombianos?
GV: Creo profundamente que San Alberto se lee a sí mismo como una propuesta diferente y eso nos guía a tomar decisiones distintas. Lo primero es vernos como unos artistas y ver el café como nuestra obra de arte y eso nos lleva a tener un cuidado muy especial, una forma de presentarlo y unas decisiones a lo largo de proceso bastante diferentes. Tenemos también honrar una esencia de familia, una tradición, una historia, nuestro deseo siempre va a ser priorizar la calidad más que el volumen y eso va a ser una de las diferencias principales. Nuestro sueño no es ser el café más vendido del mundo, pero sí ser el ícono de calidad en café para el mundo, incluso algunas veces hemos materializado eso como la realeza del café, y queremos que San Alberto sea un privilegio, el deseo de queseamos el café de los momentos especiales.