El tantra, a menudo malinterpretado en Occidente como una práctica meramente sexual, es en realidad una filosofía espiritual ancestral originaria de la India, que abarca mucho más que la intimidad física. Con raíces en el hinduismo y el budismo tántrico, el tantra propone una forma de vida basada en la conexión consciente entre cuerpo, mente y espíritu.
Esta tradición milenaria enseña que la energía vital, o kundalini, puede ser despertada y canalizada a través de la respiración, la meditación, los mantras y el movimiento consciente. Su objetivo no es el placer por sí mismo, sino la expansión de la conciencia y el desarrollo personal y espiritual.
Si bien el aspecto sexual del tantra —conocido como tantra blanco o rojo, dependiendo de su enfoque— ha ganado visibilidad, muchos practicantes insisten en que esta es solo una parte del camino. Para ellos, el tantra es una vía de autoconocimiento, sanación emocional y reconexión con el presente. A propósito, KienyKe.com entrevistó a Nataly Garzón, directora de Soy Hamsa centro holístico, especializada en tantra, para conocer más sobre este interesante tema.
KienyKe: ¿Cómo comenzó tu camino en el tantra?
Nataly Garzón: Empecé este camino hace más de 12 años, cuando a mis manos llegó uno de los libros de Mantak Chía dirigido específicamente para mujeres, el cual maneja ejercicios desde el taoísmo, de ahí llegué a los otros dos libros para hombres y la pareja, también gracias a mi esposo que conocía al autor. En el proceso estaba buscando herramientas para poder guiar a las parejas que ya venía asesorando en comunicación afectiva – efectiva y qué, a causa de no transmitir bien los pensamientos y el sentir, se va creando desconexión del cuerpo propio y del otro, y por ende se pierde la intimidad plena. Mi camino por buscar esta plenitud, y especialmente en todos los campos de la vida, me permite llegar al <Tantrismo – el sendero del éxtasis> y a diferentes escuelas en México, Estados Unidos, Italia y España, para aprender más.
KyK: ¿Qué significa para ti el tantra en tu vida cotidiana?
NG: Es el camino de observarme, de observar mi entorno, para aceptar las diferencias y soltar el juicio hacia mi y los otros. Practicando tantra, he aprendido a hacerme mucho más responsable del como actúo, digo y soy. La vida misma se convierte en una meditación, donde he aprendido a soltar condicionamientos y tabúes impuestos, e incluso el poder soltar patrones familiares adquiridos por herencia de ADN, o de enseñanza.