El Festival Estéreo Picnic ya no es solo una maratón de conciertos. En su edición 2026, el evento se consolida como un espacio donde la música convive con nuevas formas de interacción, consumo cultural y expresión personal, tanto dentro como fuera de los escenarios.
Durante años, el FEP ha sido reconocido por reunir a grandes artistas internacionales, pero ahora la experiencia se extiende a otros territorios: la estética, la creación de contenido, la identidad y las dinámicas sociales que rodean a las nuevas generaciones.
En ese contexto, incluso elementos como la coctelería se convierten en parte del relato del festival. Un ejemplo es el “Go Go Highball”, una bebida creada en colaboración con la artista Sabrina Carpenter y la marca Johnnie Walker, que aparece como un símbolo más de esta edición.
Más allá de su sabor, lo interesante es lo que representa: una narrativa alrededor del progreso, la experimentación y la identidad, conceptos que dialogan con el espíritu del festival y con el perfil de su público.
La previa también cuenta
La experiencia del Festival Estéreo Picnic comenzó incluso antes de que sonara el primer acorde. En los días previos, la ciudad se activó con espacios diseñados para el encuentro y la creación de contenido.
Uno de ellos fue impulsado por Smirnoff, que convirtió una casa en un laboratorio social donde los asistentes no solo participaban, sino que también producían contenido, interactuaban y construían una narrativa colectiva.