En un momento en que los comensales valoran más que nunca las experiencias integrales, La Cesta, reconocida panadería artesanal y cafetería bogotana, abre una nueva sede en el Parkway, consolidando su propuesta de unir tradición, innovación y comunidad en un mismo lugar.
Con más de una década como referente en la escena gastronómica de la ciudad, La Cesta reafirma su compromiso con la calidad y el entorno al aterrizar en uno de los corredores culturales más vibrantes de Bogotá. Esta nueva apertura no solo expande su presencia, sino que encarna su filosofía de que cada barrio merece un café local, un sitio donde las personas se encuentren, trabajen, lean, compartan y, sobre todo, disfruten del pan fresco y del café colombiano.
Una nueva sede que honra la tradición y abraza la innovación
La elección del Parkway no es casual. Este sector, conocido por su activa vida cultural y su ambiente bohemio, refleja la esencia de La Cesta: un equilibrio entre lo tradicional y lo contemporáneo. La nueva sede ha sido diseñada para integrarse de forma orgánica al barrio, ofreciendo no solo su ya reconocida panadería y selección de cafés de origen, sino también un espacio acogedor que invita a la conversación, la lectura y la creatividad.
En palabras de su propuesta de marca, La Cesta busca ser “ese lugar apacible donde los amigos se encuentran con sus historias, los ojos con la lectura y el trabajo con las ideas”. Y es precisamente bajo esta visión que su nueva ubicación en el Parkway pretende convertirse en un punto de encuentro cultural y gastronómico. A propósito, en KienyKe.com entrevistamos a Sandra López, gerente de operaciones y socia de La Cesta, para conocer más sobre este interesante proyecto.
KienyKe: ¿Cómo surgió la idea de La Cesta?
Sandra López: La Cesta nació hace más de una década con una idea sencilla pero poderosa: crear un café local donde el pan y el café fueran el punto de encuentro. Queríamos un espacio donde la gente se sintiera en casa, donde la tradición artesanal se mezclara con el ritmo de la ciudad. Empezamos con recetas propias de panadería y repostería que con el tiempo se convirtieron en parte de la memoria de muchos bogotanos. Desde el principio, nuestro propósito ha sido conectar a las personas a través del sabor, la calidad y la cercanía.
KyK: ¿Cómo ha evolucionado el menú a lo largo de los años?
SL: El menú ha crecido con la marca y con nuestros clientes. Comenzamos con una oferta centrada en la panadería artesanal —pandeyucas, almojábanas, croissants y panes de masa madre—, y con el tiempo fuimos incorporando opciones que reflejan el estilo de vida actual: desayunos más variados, opciones saludables, almuerzos balanceados y una línea grab & go para quienes viven el día a día con prisa, pero no renuncian al buen sabor. Hoy combinamos lo clásico con propuestas nuevas, siempre manteniendo la coherencia entre calidad, frescura e ingredientes locales.