Hay prendas que dividen opiniones, y pocas lo hacen con tanta fuerza como la falda de tiro bajo. Como los pantalones pitillo o los micro bikinis, este tipo de silueta no admite medias tintas: o la amas o la odias. Considerada incómoda por algunas y aclamada por otras como un símbolo de rebeldía estilística, la falda de tiro bajo se ha convertido en territorio exclusivo de las más vanguardistas. Y si hay alguien que sabe cómo dominarlo, es Rihanna.
La cantante y empresaria, ícono indiscutible de la moda contemporánea, ha vuelto a romper moldes. Esta vez lo hizo en Los Ángeles, donde apareció tras asistir a la premiere de Pitufos, luciendo un estilismo que desafía cualquier expectativa sobre la moda premamá. Lejos de esconder su embarazo bajo capas holgadas —como solía dictar la norma—, Rihanna sigue apostando por la libertad, la sensualidad y la autenticidad.
Para la ocasión, la fundadora de Fenty Beauty eligió un conjunto firmado por Alaïa, compuesto por una falda lápiz de tiro bajísimo que se colocaba por debajo del vientre, dejándolo completamente al descubierto. Una pieza que mezcla silueta clásica con elementos inesperados: volumen en las caderas y un acabado brillante que capturaba la luz con cada paso.