La industria de los destilados en Colombia está viviendo un punto de inflexión. Lo que durante años estuvo dominado por grandes marcas internacionales comienza a transformarse bajo el impulso de una nueva generación de consumidores que prioriza el origen, la autenticidad y la calidad por encima de la tradición importada.
En ese escenario emergente, las propuestas independientes empiezan a ganar terreno con una apuesta clara: elevar el perfil del producto local hasta estándares internacionales. Es allí donde aparece Monte Manglar, una marca que desde el Caribe colombiano traza una hoja de ruta ambiciosa para redefinir el lugar de los destilados de caña en el país.
Fundada hace cinco años, Monte Manglar nació con una intención concreta: abrir camino a una nueva generación de destilados colombianos. Desde sus inicios, la marca buscó romper con la inercia de una categoría históricamente concentrada en multinacionales, apostándole al potencial de la caña nacional como base para crear productos con identidad propia y proyección global.
Hoy, ese propósito evoluciona hacia una visión más amplia. La compañía no solo se enfoca en el desarrollo de nuevos destilados, sino que impulsa una estrategia orientada a fortalecer toda la cadena productiva desde lo local. La meta es clara: contribuir al crecimiento de la industria, generar oportunidades para productores y emprendedores, y consolidar un ecosistema más competitivo alrededor de la caña colombiana. A propósito, en KienyKe.com conversamos con Beto García, Cofundador y Gerente General de esta firma independiente y local para conocer más sobre esta nueva aventura.
KienyKe: ¿Cómo tomaron la decisión de expandirse hacia el ron?
Beto García: Fugitivos nació en 2020 con el propósito de contribuir al desarrollo y elevar el estándar de la industria local de bebidas premium. Surgimos en un mercado dominado por marcas internacionales, y donde la mayoría de propuestas nacionales solían limitarse al regionalismo, dejando de lado la innovación. Desde el inicio, la caña de azúcar ha estado en nuestro ADN: un ingrediente que conecta profundamente con nuestra identidad y cultura.
Nuestro propósito se mantiene más vivo que nunca y la caña sigue siendo nuestro ADN y el corazón de todo lo que hacemos. Por eso, anteponiendo nuestra misión y sueño decidimos expandirnos hacia el ron de caña, una categoría emblemática de Latinoamérica que nos permite generar un impacto aún mayor a nivel local y seguir poniendo a Colombia en el mapa desde la innovación y el emprendimiento, sin perder nunca nuestra identidad ni la conexión profunda con nuestra cultura.
KyK: ¿Qué lección les dejó el viche que pudieron aplicar con el ron?
BG: El Viche nos dejó enseñanzas que hoy guían cada paso de nuestra empresa. Durante cuatro años con Monte Manglar aprendimos que la honestidad, la resiliencia, la valentía y la inteligencia emocional son la base para construir una cultura sólida y sostenible como emprendedores y enfrentar cualquier desafío.