El movimiento ecosexual o la también denominada ecosexualidad es un estilo de activismo que promueve la conexión del cuerpo humano con el arte, la sanación y el placer; sin embargo, esto no aplica directamente a una práctica sexual, sino más bien a la sensibilidad del cuerpo ante estos estímulos.
Este tipo de atracciones se pueden generar por actividades particulares y naturales como, el contacto de los pies con las olas del mar, el olor a rosas, el caminar descalzo en una pradera, entre otras prácticas que causan sensaciones eróticas relacionadas con lo que conocemos como ‘Madre tierra’.
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Sin embargo, existen diversas maneras de entender y definir este movimiento e incluso, ya ha sido comprendido como una identidad sexual, mientras otros solo lo asocian con la obtención de placer por medio de conexiones con la naturaleza.
El concepto engloba tanto el término de la ecología con (eco) y la sexualidad con (sex). Precisamente durante esta práctica es fundamental que se esté en contacto con la naturaleza y que la misma se vuelva la amante de las personas, es importante que para que la práctica sea fructífera, las parejas mantengan el mismo estilo de vida de respetar el medio ambiente y que éstas no perjudiquen los encuentros amorosos.