El chemsex es, según expertos, la combinación explosiva de relaciones sexuales con determinadas drogas ilegales para facilitar, potenciar o prolongar el acto sexual, dañando la salud física y mental de quienes lo practican. Se trata de un fenómeno que se ha extendido en los últimos años, especialmente entre hombres que tienen sexo con su mismo género.
Entre las drogas más comúnmente utilizadas en el chemsex se encuentran el GHB/GBL, la mefedrona, la cocaína, los poppers, la metanfetamina, la ketamina, el speed y el éxtasis/MDMA. Estas sustancias poseen efectos estimulantes, eufóricos o disociativos que pueden incrementar el deseo sexual, mejorar la satisfacción sexual y prolongar la duración de las relaciones sexuales.
Según el Ministerio de Sanidad, este consumo de drogas con fines sexuales da lugar a largas e intensas sesiones de sexo que pueden prolongarse durante horas e incluso días.
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Por esta razón, Alba Alonso socióloga, sexóloga y experta en atención al chemsex en Imagina MÁS y Ángel Iván Díaz, médico de Urgencias del Hospital Infanta Cristina y formador sobre chemsex, en una entrevista para EFESalud explicaron cómo afecta esta práctica a la salud física y mental.
¿Qué motivos pueden llevar a alguien a practicar chemsex?
“Existen una serie de variables que pueden darse de forma más generaliza en este tipo de pacientes, como por ejemplo la homofobia interiorizada, problemas de baja autoestima, ansiedad, depresión”, explica la psicóloga y sexóloga Alba Alonso.
A pesar de que la media de edad de los usuarios más activos ronda los 30 ó 35 años, según afirma la experta, se está notando en consulta un aumento de pacientes cada vez más jóvenes.
El uso de aplicaciones de citas es un factor determinante dentro del público más joven. Según Alba Alonso, estas APP facilitan más el acceso al sexo y al consumo de drogas y en consecuencia, al chemsex.