Una nueva versión sobre el secuestro del niño Lyan Hortúa, de 11 años, ha sacudido el caso: según revelaciones recientes, la familia del menor habría pagado $300 millones por su liberación, una cifra muy inferior a los $4.000 millones que inicialmente se especularon en medios nacionales.
El plagio, atribuido al frente Jaime Martínez de las disidencias de las Farc, se prolongó durante 18 días, luego de que hombres armados irrumpieran en la vivienda familiar en el corregimiento de Potrerito, en Jamundí (Valle del Cauca), y se llevaran al niño junto con la empleada del servicio. También robaron una camioneta Toyota Sahara, propiedad del padrastro del menor, administrador de Jorsuar Joyeros.
De acuerdo con información publicada por El Tiempo, los secuestradores comenzaron exigiendo $3.000 millones, pero la familia aseguró que no tenía cómo cumplir con ese monto. En un audio conocido por las autoridades, el padrastro suplicó: “Vamos a vender el carro rosado (el BMW de la mamá de Lyan) y por favor devuélvanos la camioneta Sahara para poder venderla. A nosotros nos robaron una joyería hace ocho meses. Debemos el carro y la casa es alquilada”.
La situación financiera de la familia habría obligado a vender sus vehículos de alta gama. La negociación final, gestionada por una allegada en una junta de acción comunal cerca al campamento guerrillero, permitió cerrar el acuerdo por $300 millones, suma con la que se logró la entrega del menor el 21 de mayo.