El trágico asesinato de Alessandro Coatti, un biólogo molecular italiano, ha sacudido tanto a la comunidad científica como a la sociedad colombiana.
Coatti, originario de Longastrino Di Ravenna, llegó a Santa Marta a principios de abril con fines laborales relacionados con su profesión, sin imaginar que su visita terminaría en un misterio trágico que aún está en plena investigación.
La desaparición de Alessandro Coatti
Coatti arribó a la ciudad de Santa Marta el 3 de abril, registrándose en un hotel en el centro histórico. Según las autoridades colombianas, esa misma noche salió del hotel en un taxi, y desde entonces, su paradero fue un completo misterio.
Fue solo días después, cuando su cuerpo fue hallado en el sector de Bureche, que la policía local tuvo la confirmación de que se trataba de Coatti, gracias a una manilla de hostal que llevaba en la mano.
El caso ha generado gran inquietud, especialmente porque, hasta el momento, no se ha encontrado evidencia que sugiera que el italiano tuviera conflictos personales o antecedentes que pudieran haber motivado su asesinato. Las autoridades colombianas, en conjunto con las italianas, continúan la búsqueda de pistas sobre los responsables de este crimen.
Motivos de su viaje a Colombia
A través de una comunicación con familiares del biólogo, se conoció que Coatti no tenía amenazas previas y que su visita a Colombia tenía un fin puramente profesional.
Había mostrado interés en realizar una expedición a la zona de Minca, conocida por su biodiversidad, lo que se alinea con su especialización en biología molecular y neurociencias. A pesar de haber viajado a otros países sudamericanos, como Ecuador, esta fue la primera vez que Coatti visitaba Colombia.
Un pariente cercano del científico italiano explicó a los medios que Alessandro tenía planeado regresar a Italia el 20 de abril, sin ningún tipo de relación sospechosa ni antecedentes que pudieran hacer su viaje peligroso. “Él estaba en contacto constante con su familia hasta el momento de su desaparición”, aseguró el familiar, desmintiendo rumores de posibles amenazas o conflictos.