El hallazgo del cuerpo sin vida de Valeria Afanador, el pasado 29 de agosto en el río Frío de Cajicá, cerró con dolor la intensa búsqueda que durante 18 días adelantaron autoridades y familiares tras la desaparición de la menor. Medicina Legal concluyó que la niña murió por ahogamiento, sin señales de violencia física, pero para la familia persisten interrogantes sobre las circunstancias que permitieron la tragedia.
La defensa de la familia de la niña fallecida, Julián Quintana, ha dicho reiteradamente que las omisiones de rectoría y algunos trabajadores en general de la institución educativa habrían sido fundamentales para que se hubiera producido este triste desenlace.
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Asimismo, Quintana señaló que el colegio tenía presuntas fallas de seguridad que resultaron en que la menor hubiera podido salir o, supuestamente, ser raptada desde una parte de la reja, por lo que no se habría tratado de un simple accidente, sino más bien de un presunto error derivado de la falta de garantías y cuidados por parte del colegio en el que estudiaba Valeria.