Desde hace un mes, Rodolfo Hernández, excandidato a la presidencia de Colombia y exalcalde de Bucaramanga, se encuentra hospitalizado en una clínica de Piedecuesta, Santander, lo que ha generado gran preocupación en la opinión pública.
La situación de salud del político ha sido objeto de diversas versiones y desmentidos, destacando una marcada discrepancia entre los informes oficiales y las declaraciones de su familia y cercanos.
El pasado 4 de agosto, el Hospital Internacional de Colombia (HIC) emitió un parte médico que informaba sobre una evolución favorable en el estado de Hernández.
Según el comunicado, el dirigente político se encontraba en “condiciones generales aceptables” y estaba en proceso de compensación de su función hepática posquirúrgica bajo una estricta supervisión médica. Este informe, firmado por el director médico Johnatan Cáceres Prada, ofreció un rayo de esperanza a los seguidores de Hernández y a la ciudadanía en general.
Sin embargo, este optimismo fue rápidamente desmentido por la familia y allegados del exalcalde. Voceros de la Liga Gobernantes Anticorrupción, agrupación liderada por Hernández, revelaron que el estado de salud del político es mucho más grave de lo que se había comunicado oficialmente.
De acuerdo a estas fuentes, Hernández ha estado en coma inducido durante las últimas dos semanas y ha requerido intubación, lo que ha intensificado la preocupación por su bienestar.
El origen de esta situación de salud se remonta a 2022, cuando se le diagnosticó cáncer de colon a Hernández. Desde entonces, el político ha pasado por múltiples intervenciones quirúrgicas, siendo la reciente su quinta operación. La necesidad de esta última cirugía había sido prevista para un seguimiento riguroso de su condición, lo que llevó a Hernández a regresar al hospital tras un breve período de recuperación en casa.