Son varias las críticas que han hecho analistas y senadores a la ley de presupuesto general de la Nación que propuso el Gobierno para el año 2021. La falta de recursos para la financiación del plan y los montos asignados para la atención de los efectos de la pandemia de Covid-19 ha centrado el debate.
El senador Wilson Arias, quien es ponente del proyecto en el Senado, aseguró que el proyecto de presupuesto para 2021 “resulta regresivo en su financiación, insuficiente en su estimación e ineficaz en su distribución”.
Según el senador Arias, $314 billones no resultan suficientes para atender los profundos efectos socioeconómicos de la pandemia, y mucho menos con la distribución que el Gobierno plantea. “Para comenzar, los supuestos que manejó el Gobierno para la programación presupuestal manifiestan un optimismo que parece no tener fundamentos. Se parte de la base de un comportamiento del PIB de -5,5% en el 2020 y de 6,6% en el 2021, no obstante, cálculos como el del FMI proyectan variaciones de -7,8% en el 2020 y de 4% en el 2021. La OCDE, por su parte, estima -6,1% en el 2020 y 4,3% en el 2021 (si no se presenta un segundo brote del virus). El Banco de la República estima una contracción entre -8% y 10% para el 2020”, indicó.
Arias aseguró que los ingresos corrientes no alcanzarían para financiar el presupuesto, debido a que se espera que el 54.9% sea cubierto por los impuestos indirectos y un 45.08% por medio de los impuestos directos, lo que representa una diferencia de 15 billones en términos absolutos. Además alertó que la disposición de activos para recaudar 12 billones podría llevar a vender acciones de ISA o Ecopetrol, lo que a largo plazo representa la pérdida de recursos al país. Agregó que “se deben prender las alarmas por los $26 billones que se obtendrían mediante una partida denominada ‘otros recursos de capital’, las cuales no se explicitan en el presupuesto”.