El mundo cambia constantemente, y por fortuna, los roles de género cambiaron con ello abriendo las puertas a las mujeres a una vida de mayor libertad y autonomía. Pero no solo esto cambió, sino que también se transformaron cargos y labores históricas como las emprendidas por las primeras damas en el mundo
Esto se ha evidenciado recientemente con las parejas de los candidatos presidenciales en Colombia, quienes han construido mancomunadamente los proyectos políticos, convirtiéndose en una parte activa y fundamental de los mismos.
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Un ejemplo de ello es Verónica Alcocer García, esposa del candidato presidencial por el Pacto Histórico Gustavo Petro, y quien ha demostrado ser una mujer emprendedora, autónoma y brillante.
Verónica nació en mayo de 1976, convirtiéndose en la mayor de tres hermanos. Tal como lo ha relatado, creció entre múltiples privilegios en una familia de derecha dedicada a la política, donde su padre, se caracterizaba por ser un abogado conservador del Caribe colombiano.
Fue Reina de las Festividades del 20 de enero, y aunque nunca mostró pretensiones en política, hoy se ha convertido en una ficha clave dentro del programa de gobierno de Petro.
Al preguntarle por sus orígenes, recuerda con nostalgia sus raíces y su territorio: “es una tierra de gente amable, de gente que le gusta tener huéspedes y que se conozca su tierra y sus costumbres, creo que tuve una niñez bastante tranquila y bastante en familia”.
A Gustavo Petro lo conoció en el año 2000, en Sincelejo. Acababa de ser madre soltera y cursaba por tercera vez un pregrado en derecho. Lo vio por primera vez cuando dictaba una conferencia en la Corporación Universitaria del Caribe sobre un referendo, desde ese momento inició su relación.
Gustavo y Verónica se casaron en Bogotá en diciembre de aquel 2000, luego de que la misma le presentara a su padre Jorge Emilio Alcocer, un hombre de clase alta y de derecha, perteneciente al Partido Conservador e idolatraba a Álvaro Gómez Hurtado.
Frente al trabajo que ha realizado recorriendo las regiones de Colombia en los últimos meses, Verónica es clara frente al hecho de que su interés se basa en el servicio. Además, piensa en el arte y la cultura como activos para dinamizar las regiones y explica que su trabajo no es campaña: “no es campaña, lo que estoy tratando de hacer es trabajar con y para la gente”, precisa.
En razón de ello, Alcocer señaló que su vocación de servicio en algún momento la llevó a contemplar la idea de convertirse en novicia “quise ser monja porque me encantaba el servicio y me encantaba orar. Iba al oratorio con las monjas y me parecía lo máximo”.