Las reuniones de Iván Cepeda con Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez no parecen movimientos aislados de campaña. En menos de tres meses, el candidato del Pacto Histórico ha usado esos encuentros para reforzar su perfil internacional, acercarse a gobiernos afines y proyectar una imagen de interlocución regional en plena carrera presidencial.
El episodio más reciente ocurrió en México. Cepeda volvió a reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum al cierre de una visita de una semana a ese país. Fue la segunda vez que ambos se encontraron: la primera había ocurrido en noviembre de 2025, poco después de que el hoy candidato ganara la consulta interna del oficialismo. Antes de eso, también había sostenido encuentros con Pedro Sánchez, presidente de España, en enero y con Lula, presidente de Brasil, en marzo, con lo que consolidó una agenda internacional poco común entre aspirantes presidenciales colombianos en esta fase de campaña.
Una vitrina para construir perfil presidencial
Detrás de esos viajes hay, al menos, un primer objetivo visible: darle a la candidatura una dimensión exterior. En los reportes públicos, cada reunión ha estado asociada a un tema distinto, pero dentro de una misma línea. En España, Cepeda habló de paz en América Latina, apoyo a Colombia y diálogo. En Brasil, el eje fue la reforma agraria. En México, el énfasis ha pasado por la relación con un gobierno cercano ideológicamente al progresismo regional y, desde el primer viaje, por asuntos ligados a migración y vínculos con el oficialismo mexicano. Más que una suma de fotos, la secuencia dibuja una campaña que quiere presentarse como capaz de conversar con otros gobiernos y moverse en escenarios internacionales.
Hay un segundo elemento: los tres mandatarios con los que se ha reunido son figuras con las que el gobierno de Gustavo Petro ha mantenido cercanía política. Eso no convierte las reuniones en respaldos formales, pero sí le permite a Cepeda enviar una señal de continuidad con una red de interlocución ya instalada por el oficialismo desde 2022. En otras palabras, la campaña no solo muestra a un candidato que viaja, sino a uno que busca aparecer conectado con referentes de la izquierda iberoamericana en un momento en que la política exterior también hace parte de la imagen presidencial.