Este martes 20 de abril se reanudó la primera discusión del proyecto de ley número 236 de 2020, el cual establece el marco regulatorio de la hoja de coca y sus derivados. A grandes rasgos faculta al Estado a recoger, regular y distribuir tanto la hoja de coca como sus derivados, es decir, la cocaína.
El debate transcurrió durante dos sesiones de la Comisión Primera del Senado con las intervenciones y argumentos a favor y en contra de todos los Senadores que integran la comisión. La senadora María Fernanda Cabal del Partido Centro Democrático radicó proposición de archivo para que el proyecto no se debatiera, pero la proposición fue negada con 12 votos en contra y 7 a favor.
Luego se votó proposición con la que cierra el informe de ponencia que daba apertura oficial al debate del proyecto de ley, se aprobó con 15 votos a favor y 5 en contra y tendrá segundo debate en la plenaria del Senado de la República.
Seguido a eso se votaron proposiciones modificatorias a los artículos 2, 5, 7, 22 y 24 del proyecto original, proposiciones que fueron votadas a favor, con los siguientes cambios:
- Se eliminan el enfoque étnico y el campesino como principios de la ley (art. 2)
- Se elimina la posibilidad de que los pueblos indígenas se rijan por sus políticas de autogobierno (art. 5)
- Se incluye a los afrodescendientes como población priorizada en el programa de extensión agropecuaria.
- Se incluyen los fines médicos, nutricionales y de investigación en los asuntos farmacéuticos y de propiedad intelectual.
"Con la regulación se busca reducir los daños asociados al narcotráfico, al permitir que sea el Estado quien tenga el control de un mercado que hasta hoy ha sido dominado por estructuras criminales. Esta vía permitiría proteger a niños, niñas y adolescentes, descriminalizar a los consumidores y salvaguardar los derechos que tienen los pueblos indígenas sobre la planta de coca", expresó el senador Iván Marulanda, autor del proyecto.
La iniciativa se rige por un enfoque de derechos humanos, salud pública, reducción de riesgos y daños, y propone una regulación que distingue el tipo de producto (psicoactivo o cocaína, del no psicoactivo como alimentos y cosméticos a base de coca), el tipo de uso (problemático, no problemático, científico y farmacéutico) y la etapa en la cadena de valor (cultivo, transformación, distribución, comercialización y consumo).